Hay sectores en niveles récord, pero un economista advierte quiénes siguen perdiendo

Actualidad15/06/2026Sergio BustosSergio Bustos

La economía argentina muestra números que, a simple vista, parecen difíciles de conciliar. Algunos sectores atraviesan uno de sus mejores momentos en años, mientras otros continúan con caídas en producción, empleo y rentabilidad. Para el economista Fernando Marengo, esa coexistencia de realidades opuestas explica buena parte de las tensiones que atraviesa actualmente el país.

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Hay una economía de "economía heterogenea".

Al analizar el comportamiento de la actividad económica, el especialista definió el escenario con una frase que resume su diagnóstico. “Yo diría que la respuesta es una economía heterogénea”, afirmó al referirse a las diferencias entre los sectores que crecen y aquellos que todavía sienten el impacto de la reconfiguración económica impulsada por el Gobierno.

Marengo sostuvo que, observada en términos agregados, la economía se encuentra en un nivel histórico. “La actividad económica está en récord histórico”, señaló. Sin embargo, aclaró que ese crecimiento no llega de manera uniforme a todos los actores productivos ni se traduce automáticamente en una mejora generalizada para la población.


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Según explicó, el principal impulso proviene del sector agropecuario, la energía y determinadas actividades vinculadas a los servicios basados en el conocimiento. Estas áreas concentran buena parte del crecimiento registrado durante los últimos meses y se benefician de una mayor integración con los mercados internacionales.

La situación resulta muy diferente para otros segmentos tradicionales de la economía. “Uno dice, ¿cuál es el sector que más cae? Uno de los sectores que más cae es el industrial”, sostuvo el economista. A su entender, este comportamiento responde a una transformación más profunda, vinculada al paso de un esquema de sustitución de importaciones hacia un modelo más abierto y competitivo.

Ese proceso obliga a muchas empresas a revisar sus estructuras productivas. Actividades que durante décadas operaron bajo mecanismos de protección estatal ahora enfrentan una competencia más intensa y deben adaptarse a nuevas condiciones para sostenerse en el mercado.


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La baja de la inflación también modificó el funcionamiento interno de numerosas compañías. “Cuando te bajó la inflación el sector privado dejó de recaudar el impuesto inflacionario. Entonces cayó fuerte la rentabilidad”, explicó Marengo. Según indicó, las empresas se ven obligadas a mejorar eficiencia y reducir costos para mantener márgenes de ganancia.

Uno de los desafíos más importantes aparece en el mercado laboral. El economista advirtió que la reasignación de trabajadores entre sectores no ocurre al mismo ritmo que los cambios productivos. “El que destruye destruye rápidamente y el que absorbe demora en absorber”, resumió al describir la dificultad para que las actividades dinámicas incorporen rápidamente la mano de obra desplazada.

Para Marengo, existe además una característica central del actual esquema económico. “Los sectores que crecen son los que generan divisas y los sectores que caen son los demandantes de divisas”, afirmó. Esa dinámica fortalece la posición externa del país, aunque no garantiza una mejora inmediata en los niveles de consumo interno.


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El especialista también observó un contexto internacional más favorable para América Latina. La mejora en los precios de las materias primas y el interés de los inversores por los mercados emergentes generan mejores condiciones financieras para la región. Sin embargo, consideró que los cambios más importantes deberán surgir de transformaciones internas sostenidas durante largos períodos.

“Argentina tiene como desafío reducir la pobreza. Para eso tenemos que crecer 20 años seguidos, algo que Argentina no logró en los últimos 125 años”, planteó. Desde su perspectiva, la continuidad del crecimiento resulta una condición indispensable para lograr mejoras sociales duraderas.

En ese marco, remarcó que la principal limitación del programa económico sigue siendo el equilibrio de las cuentas públicas. “No podés perder el déficit fiscal, esa es la gran restricción”, advirtió. Al mismo tiempo, sugirió impulsar mecanismos que permitan expandir el crédito privado y facilitar inversiones sin comprometer los recursos del Estado.

De cara al próximo año electoral, Marengo identificó otro factor que podría influir sobre la estabilidad económica: la demanda de dólares. “Los argentinos siempre compramos dólares, siempre. Son años electorales, compramos más dólares”, afirmó. Por eso consideró que una de las variables más sensibles será la estrategia que adopte el Banco Central para administrar esa presión sin afectar el proceso de desaceleración inflacionaria.

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