El chat “Tigre”, la prueba que expone cómo fue la internación de Maradona

Actualidad16/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El grupo de WhatsApp reúne mensajes sobre medicación, controles, visitas médicas y decisiones durante los últimos días de Diego en San Andrés.

Diego falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años. Fotografía Agencia NA (Mariano Sánchez)
Diego falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años. Fotografía Agencia NA (Mariano Sánchez)

El chat “Tigre” volvió a ocupar un lugar central en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Se trata de un grupo de WhatsApp creado para coordinar la internación domiciliaria del exfutbolista en el country San Andrés, en Tigre, después de su externación de la Clínica Olivos. En esas conversaciones participaron personal de Swiss Medical, Medidom, médicos, enfermeros, administrativos y profesionales que intervenían en la atención diaria.

El grupo fue creado el 11 de noviembre de 2020, el mismo día en que Maradona dejó la clínica tras la operación por un hematoma subdural. Desde entonces, el chat funcionó como un canal de coordinación sobre medicamentos, visitas, controles, alimentación, evolución clínica y situaciones cotidianas dentro de la casa. Su contenido es considerado relevante porque permite reconstruir cómo se organizó la asistencia durante las dos semanas previas al fallecimiento.

Entre los integrantes del chat aparecen la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlini; el médico clínico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermería Mariano Perroni; los enfermeros Ricardo Almirón, Dahiana Madrid y otros profesionales del equipo. También participaban el neurólogo Jorge Macía, el kinesiólogo Nicolás Parente y personal administrativo de la prepaga y de la empresa de cuidados domiciliarios. La diversidad de miembros muestra que el grupo concentraba buena parte de la comunicación operativa sobre la internación.

El chat cobró especial relevancia durante la declaración de Mariano Perroni, quien retomó su testimonio ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. En el juicio se analiza si hubo fallas graves en la atención domiciliaria de Maradona y si esas conductas tuvieron incidencia en el desenlace. Por eso, cada mensaje, audio o indicación puede ser leído por las partes como una pieza para reconstruir responsabilidades.

Uno de los primeros intercambios del grupo muestra dudas sobre la administración de medicación. Perroni consultó por la frecuencia de la levetiracetam, un fármaco anticonvulsivo, al señalar que la indicación decía cada ocho horas pero entre paréntesis figuraban horarios compatibles con una toma cada doce. Esa conversación refleja que el chat no solo era un canal logístico, sino también un espacio donde se discutían indicaciones médicas concretas.

Las conversaciones también exhiben tensiones sobre quién podía comunicarse con los profesionales tratantes y de qué manera. En uno de los mensajes, se indicó que si la psiquiatra Agustina Cosachov necesitaba información sobre el paciente debía comunicarse con Forlini, Perroni o Germán Dornelli. En otro audio atribuido a Forlini se remarcó que los llamados o mensajes personales de médicos tratantes o familiares no debían ser contestados directamente por los integrantes del equipo.


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El médico clínico Pedro Di Spagna aparece en los intercambios con recomendaciones e indicaciones sobre la atención de Maradona. El 13 de noviembre sugirió alternativas para tratar la constipación y planteó la necesidad de incorporar una mirada nutricional. En ese marco, escribió que un nutricionista debía revisar la dieta del paciente para evitar agregar más medicamentos a un esquema que ya consideraba amplio.

La alimentación de Diego también aparece como un punto de preocupación dentro del chat. Después de una cena con brócoli, camarones y provenzal, se informó que el exfutbolista había vomitado y que tenía un pie edematizado. Forlini pidió llamar a emergencias para que lo evaluaran, mientras Di Spagna recomendó elevar el miembro afectado, controlar signos y administrar Reliverán si el paciente rechazaba la asistencia médica.

La posibilidad de realizar una visita médica con un nutricionista fue planteada días antes del fallecimiento, pero finalmente no se concretó. Di Spagna dejó asentada la necesidad de cubrir la situación desde el punto de vista legal si no se podía efectuar el examen ni solicitar estudios complementarios. En el chat escribió: “Dios quiera que pase bien el fin de semana y que esté lo mejor posible, pero si hay algún evento desfavorable, quedemos cubiertos”.

Otros mensajes describen jornadas en las que Maradona se levantaba, caminaba, comía, miraba televisión o se mostraba de buen humor. En esos pasajes, algunos integrantes del grupo celebraban la evolución y hablaban de “buenas noticias”. Sin embargo, también aparecen episodios de rechazo a la atención, negativa a controles, una caída dentro de la habitación y registros de taquicardia, aunque con saturación y presión dentro de parámetros informados como estables.


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El 25 de noviembre de 2020, día del fallecimiento, el tono del chat cambió de manera abrupta. Forlini pidió novedades del domicilio e informó que un móvil en “código rojo” se dirigía al country. Luego se comunicó que estaban realizando maniobras de reanimación y Dahiana Madrid señaló que intervino desde el inicio con RCP hasta que se constató el óbito.

El día posterior, el grupo registró mensajes de cierre entre los integrantes del equipo. Hubo agradecimientos al personal médico y de enfermería, además de un audio en el que Forlini felicitó al equipo. Ese contraste entre los mensajes de coordinación previa, los reportes clínicos y las comunicaciones posteriores es uno de los elementos que ahora se analiza en el juicio para establecer cómo funcionó realmente la internación domiciliaria.

El chat “Tigre” no define por sí solo la responsabilidad penal de los acusados, pero sí permite observar cómo se tomaban decisiones, quién recibía información y qué alertas aparecieron durante los últimos días de Maradona. En un juicio donde se discute si hubo negligencia, omisiones o indiferencia frente al deterioro del paciente, esas conversaciones se transformaron en una ventana directa a la organización del cuidado. Por eso, cada tramo del grupo de WhatsApp puede tener peso en la reconstrucción judicial de las horas finales del ídolo argentino.

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