Los argentinos se alejan de las iglesias, pero no de la fe: uno de cada cinco ya no tiene religión

Enfoques17/06/2026Sergio BustosSergio Bustos

La imagen de una Argentina mayoritariamente católica ya no describe con precisión lo que ocurre en la sociedad. Aunque sigue siendo la religión más extendida del país, el catolicismo perdió terreno durante las últimas décadas y convive con un escenario mucho más diverso, donde crecen nuevas formas de espiritualidad y aumenta la cantidad de personas que deciden mantenerse al margen de cualquier institución religiosa.

iglesia jovenes
Imagen generada por LU17.

Esa transformación quedó reflejada en el primer Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026, elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCrear) de la Universidad de Buenos Aires. El estudio muestra que el país atraviesa una reconfiguración profunda de sus creencias, impulsada principalmente por los cambios generacionales.

El dato que más llamó la atención de los investigadores es la consolidación de las personas sin filiación religiosa como el segundo grupo más numeroso del país. Actualmente representan el 22,4% de la población, por encima de cualquier otra religión organizada, con excepción del catolicismo.


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Dentro de ese universo conviven quienes se definen como personas sin religión, agnósticos y ateos. Sin embargo, el estudio advierte que el fenómeno no necesariamente implica un abandono de la espiritualidad. Por el contrario, muchos mantienen creencias personales y prácticas vinculadas a la búsqueda de sentido, aunque sin identificarse con una iglesia o institución determinada.

Los especialistas describen esta tendencia como "creer sin pertenecer". Se trata de personas que conservan algún tipo de fe o convicción espiritual, pero que rechazan las estructuras religiosas tradicionales o prefieren desarrollar sus creencias de manera autónoma.

El catolicismo continúa ocupando el primer lugar con el 57,7% de la población. No obstante, la distancia con el pasado es considerable. A mediados del siglo pasado, cerca del 90% de los argentinos se identificaba como católico. Hoy esa influencia sigue siendo mayoritaria, pero ya no alcanza para definir por sí sola el mapa religioso del país.


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El crecimiento evangélico también forma parte de esa transformación. Según el relevamiento, el 17,4% de los argentinos se identifica con alguna iglesia evangélica, consolidando un proceso de expansión que se viene registrando desde hace varios años y que se observa con especial intensidad en determinados sectores sociales y regiones del país.

La diferencia más marcada aparece al observar las distintas generaciones. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el catolicismo desciende al 44,6%, mientras que quienes no tienen religión alcanzan el 31%. Al mismo tiempo, los evangélicos llegan a su mayor nivel de representación con el 23,6%.

La situación cambia radicalmente entre los mayores de 50 años. En ese segmento, el catolicismo conserva una posición dominante y alcanza el 69% de adhesión. Para los investigadores, esta brecha demuestra que no se trata de una moda pasajera sino de una transformación cultural que probablemente continúe profundizándose en los próximos años.


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Las diferencias también aparecen según el lugar de residencia. El Área Metropolitana de Buenos Aires concentra el mayor porcentaje de personas sin filiación religiosa, con un 26,1%, mientras que en el interior del país el catolicismo mantiene una presencia más fuerte y alcanza el 59,4%.

El informe también detectó vínculos entre las formas de creer, el nivel educativo y las condiciones socioeconómicas. Lejos de distribuirse de manera uniforme, las distintas expresiones religiosas muestran comportamientos diferenciados según la realidad social de cada sector.

La principal conclusión del estudio es que Argentina dejó atrás el modelo de una única identidad religiosa dominante. En su lugar aparece un escenario más complejo, donde conviven tradiciones históricas, nuevas formas de espiritualidad, comunidades religiosas en crecimiento y millones de personas que optan por construir sus creencias fuera de los templos.

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