
Cortés sale a patrullar la inseguridad con motos y abre el debate sobre una policía municipal
Actualidad17/06/2026
Sergio BustosEl intendente de Bariloche confirmó la compra de vehículos y el despliegue de personal de Defensa Civil para tareas preventivas. La iniciativa surge en medio de crecientes reclamos por seguridad y ante la falta de respuestas que el municipio espera de la Provincia.

La inseguridad se convirtió en una de las principales preocupaciones de Bariloche y ya dejó de ser un problema limitado a determinados sectores de la ciudad. Robos, hechos violentos y conflictos barriales aparecen cada vez con mayor frecuencia en una localidad que vive en gran medida del turismo y que necesita sostener condiciones de seguridad para residentes y visitantes.
En ese escenario, el intendente Walter Cortés decidió avanzar con una iniciativa propia. El jefe comunal confirmó que el municipio comenzará a desplegar una fuerza de vigilancia urbana integrada inicialmente por personal de Defensa Civil y equipada con motocicletas para realizar recorridas preventivas en distintos barrios.


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La decisión aparece como una respuesta local frente a una problemática que el municipio considera cada vez más compleja. También refleja una creciente preocupación por la capacidad de respuesta del sistema provincial de seguridad frente a situaciones que se multiplican en diferentes sectores de Bariloche.
Aunque evitó definir formalmente el proyecto como una policía municipal, Cortés dejó en claro que esa posibilidad forma parte de su horizonte político. "Ya vienen las motos, ya las compramos. Lo voy a hacer despacito, despacito, pero creciendo hasta hacer el cuerpo bien. Ya cuando lo tengamos diagramado le vamos a dar forma de policía, pero mientras tanto va a ser la gente que trabaja ahí en Defensa Civil", afirmó.
La propuesta no implica por ahora la creación de una fuerza policial con facultades de detención o intervención directa en delitos. Según explicó el propio intendente, la función inicial estará orientada al patrullaje, la observación, la prevención y la comunicación de incidentes a las autoridades competentes.
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"Su rol va a ser de patrullaje y denuncia y articulación. Vamos a empezar con eso", señaló el jefe comunal al describir las tareas previstas para el nuevo cuerpo municipal.
El anuncio vuelve a instalar una discusión que Bariloche arrastra desde hace años. La posibilidad de contar con una guardia urbana o una estructura municipal dedicada a la vigilancia preventiva apareció en distintas oportunidades, aunque nunca logró consolidarse de manera permanente.
La principal limitación es jurídica. En Río Negro, la seguridad pública es una competencia que corresponde a la Provincia y está concentrada en la Policía de Río Negro. A diferencia de lo que ocurre en otros distritos del país, los municipios no cuentan con fuerzas policiales propias habilitadas para actuar de manera autónoma.
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Sin embargo, existen antecedentes de modelos complementarios que funcionan en varias ciudades argentinas. El caso más conocido fue la Guardia Urbana Municipal de Rosario, un cuerpo civil dedicado a tareas de prevención, mediación y presencia en la vía pública, sin atribuciones policiales tradicionales.
Uno de los interrogantes que abre la iniciativa de Cortés es cómo se coordinará el trabajo de estos agentes con la fuerza provincial. También queda por definirse el alcance operativo que tendrán las patrullas y el grado de capacitación que recibirán quienes participen del programa.
El intendente aseguró que el personal involucrado ya posee experiencia previa en tareas de emergencia y asistencia comunitaria. "Tenemos gente de Defensa Civil que está bastante capacitada y después, por supuesto, si vamos a poner más gente vamos a darle capacitación", sostuvo.
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Por ahora, el proyecto comenzará con recursos propios del municipio, motocicletas recientemente adquiridas y personal ya incorporado a la estructura comunal. Pero detrás de esa primera etapa aparece una señal política más profunda: la decisión de avanzar sobre un terreno históricamente reservado a la Provincia en una ciudad donde la inseguridad ocupa cada vez más espacio en la agenda pública.
















