
Lecturas de María Elena Walsh tendrán una cita semanal en el Centro Integral
Chubut17/06/2026
REDACCIÓNAbuelas Lee Cuentos compartió narraciones, música y teatro por el Día del Libro y volverá cada viernes a las 17.30 para leer con los chicos.

Los chicos que residen en el Centro Integral de la Niñez tuvieron una tarde distinta, marcada por cuentos, canciones y escenas teatrales pensadas para acercar la lectura desde el juego. La propuesta por el Día del Libro llevó al espacio una actividad cultural impulsada por la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Municipalidad de Puerto Madryn, con la participación del grupo Abuelas Lee Cuentos. El encuentro no quedó planteado como una visita aislada: durante la actividad se confirmó que las narradoras volverán todos los viernes, a las 17.30, para compartir nuevos momentos de lectura con los niños y niñas residentes.
La actividad permitió que la palabra saliera del formato escolar o institucional y ocupara un lugar de encuentro. Las integrantes de Abuelas Lee Cuentos combinaron relatos, música, teatro y canciones de María Elena Walsh, una autora que forma parte de la memoria afectiva de varias generaciones. Esa elección acercó al Centro Integral una experiencia reconocible, lúdica y sensible, con historias capaces de convocar escucha, participación e imaginación. En lugar de una conmemoración formal del Día del Libro, la propuesta buscó que la lectura apareciera como una escena compartida, con voces adultas, canciones conocidas y presencia comunitaria.


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El Centro Integral de la Niñez depende del área de Niñez, Adolescencia y Familia, dentro de la Secretaría de Desarrollo Comunitario. Ese dato institucional adquiere sentido cuando se lo vincula con lo ocurrido en la jornada: el espacio no solo aloja y acompaña a niños y niñas, también necesita propuestas que aporten cuidado simbólico, recreación y vínculos con la comunidad. La lectura, en ese contexto, no funciona como una actividad decorativa. Puede convertirse en una forma de contención, una pausa dentro de la rutina y una manera de abrir conversaciones desde historias que no exigen respuestas inmediatas.
La presencia de las Abuelas Lee Cuentos aportó un componente intergeneracional fuerte. Personas adultas que se acercan a leer, cantar y actuar frente a chicos residentes construyen una escena donde el libro circula acompañado por voz, gestos y escucha. Esa mediación resulta importante porque muchas veces el primer contacto con la literatura no llega por obligación, sino por el tono de quien cuenta. La iniciativa propuso un puente entre infancia y comunidad, con una dinámica que mezcló narración, expresión musical y juego teatral para sostener la atención sin imponer una lectura rígida.
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Las canciones de María Elena Walsh ocuparon un lugar central dentro de la tarde. Su obra permite trabajar humor, ternura, absurdo, música y lenguaje con un registro cercano a las infancias. En una actividad como esta, esas canciones funcionan como entrada a la lectura y también como herramienta de participación, porque invitan a recordar, repetir, moverse o escuchar desde otro lugar. El recurso artístico amplió la propuesta más allá del cuento leído en voz alta y permitió que la literatura apareciera ligada al cuerpo, la música y la imaginación.
La jornada también tuvo un propósito de largo alcance: fortalecer el vínculo de los niños y niñas con los libros. La iniciativa apuntó a promover experiencias lúdicas que estimulen creatividad, participación y expresión, sin reducir la lectura a una consigna. Ese enfoque resulta especialmente valioso en espacios de cuidado, donde las actividades recreativas pueden acompañar procesos emocionales y cotidianos. La lectura compartida ofrece una experiencia de presencia adulta, atención y escucha que no siempre se mide en resultados inmediatos, pero deja huellas en la manera de relacionarse con las historias y con los demás.
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María Ayelén Diogo, subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, destacó el aporte de quienes se acercan a la institución desde la comunidad. La funcionaria agradeció al grupo y señaló: “La participación de organizaciones y personas comprometidas es fundamental para seguir construyendo entornos de cuidado, contención y oportunidades para las infancias”. La frase ubica la actividad en una dimensión más amplia que la celebración del Día del Libro. La presencia sostenida de organizaciones y vecinos puede ampliar las posibilidades de acompañamiento dentro de espacios donde el cuidado cotidiano necesita también propuestas culturales.
El anuncio de visitas semanales modifica el peso de la actividad. Una tarde de cuentos puede ser valiosa, pero una cita cada viernes a las 17.30 permite construir continuidad, expectativa y confianza. Los chicos podrán reconocer voces, esperar nuevas historias y apropiarse de un momento que se repite. Esa regularidad aporta otra profundidad al proyecto, porque transforma la lectura en un hábito compartido dentro de la institución. La constancia también permite que las narradoras conozcan mejor al grupo, adapten materiales y sostengan un vínculo que crece con el tiempo.
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La propuesta cruza cultura, infancia y cuidado comunitario en un mismo espacio. El Día del Libro sirvió como punto de partida, pero el recorrido que se abre desde ahora tiene otra importancia: llevar libros, canciones y teatro de manera sostenida al Centro Integral. Esa continuidad puede fortalecer la vida cotidiana de niños y niñas que residen allí, sumar momentos de disfrute y ampliar el acceso a bienes culturales. En ese sentido, la lectura aparece como una práctica de cuidado, no solo como una actividad recreativa dentro de una agenda municipal.
El límite pendiente está en sostener la frecuencia anunciada y convertir cada visita en una experiencia significativa para los chicos. La continuidad de Abuelas Lee Cuentos dependerá de la organización del grupo, del acompañamiento institucional y de la capacidad de mantener el espacio como una cita esperada. La jornada por el Día del Libro dejó una primera escena de cuentos, canciones y teatro; desde ahora, el valor estará en que cada viernes vuelva a abrirse ese mismo lugar para escuchar, imaginar y compartir historias dentro del Centro Integral de la Niñez.















