El Mundial dispara televisores grandes y también la reparación de equipos

Enfoques17/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La fiebre mundialista empujó la compra de pantallas de mayor tamaño, pero muchos hogares optan por arreglar televisores usados para cuidar el bolsillo.

Venta smart tv
Venta smart tv

La cercanía del Mundial de Fútbol volvió a modificar los hábitos de consumo en la Argentina. Como ocurre en cada cita mundialista, muchos hogares aceleraron la búsqueda de televisores nuevos para ver los partidos con mejor imagen y en pantallas más grandes. Sin embargo, esta vez el fenómeno convive con una realidad económica que también empuja el crecimiento del servicio técnico, la reparación rápida y el mercado de equipos reacondicionados.

El interés por renovar el televisor se concentró especialmente en las semanas previas al inicio del torneo. Cadenas comerciales y plataformas de venta online registraron un aumento de consultas, búsquedas y operaciones vinculadas con Smart TV. El impulso mundialista reactivó un rubro golpeado por la contracción general del consumo, aunque con una demanda más selectiva y muy atada a la financiación.

El cambio más visible está en el tamaño de las pantallas. Si en el Mundial de 2022 el estándar de compra giraba en torno a las 43 pulgadas, ahora el interés se desplazó hacia modelos de 55 pulgadas o más. Esa tendencia muestra que el consumidor que decide renovar busca una experiencia más cercana al cine en casa, con mejor resolución, conectividad y prestaciones para transmisiones deportivas.

Los precios, sin embargo, imponen un filtro importante. En el mercado minorista, un televisor de 50 pulgadas puede ubicarse entre los 600.000 y 900.000 pesos, según marca, resolución y condiciones de financiación. Los modelos de 55 pulgadas parten de valores cercanos a los 650.000 pesos y pueden superar el millón de pesos cuando incorporan tecnologías como QLED o mejores tasas de refresco.


OTRAS NOTICIAS:

Mercados mayoristasLa inflación mayorista bajó el ritmo en mayo y quedó arriba del IPC


En las gamas superiores, la distancia es todavía mayor. Los equipos de 65 a 75 pulgadas pueden moverse entre 1.100.000 y 2.500.000 pesos, especialmente cuando apuntan a consumidores que buscan resolución 4K, mejores paneles y sistemas de sonido más completos. Ese segmento sostiene ventas más acotadas, pero aporta una parte importante de la facturación del negocio.

La financiación se convirtió en una herramienta central para sostener el movimiento comercial. Los planes de 12 cuotas sin interés se extendieron en algunos casos a esquemas de 18, 24 y hasta 30 cuotas, sobre todo en modelos premium. Para muchas familias, la posibilidad de dividir el pago termina siendo tan importante como el precio final del producto.

En paralelo, también circuló información errónea sobre el alcance del boom mundialista. Un dato viral sostuvo que la venta de televisores había aumentado 624% frente al Mundial anterior, pero esa cifra correspondía a proyectores y no a televisores. La confusión mostró hasta qué punto el tema se instaló en la conversación pública, impulsado por búsquedas, promociones y expectativas alrededor de los partidos.

El otro lado del fenómeno aparece en los talleres de reparación electrónica. Muchos hogares no pueden afrontar una compra superior al medio millón de pesos y buscan recuperar equipos que ya tenían en uso o guardados. En ese contexto, los servicios técnicos registran más consultas por fallas comunes, especialmente problemas de tiras LED, pantallas negras con audio y desperfectos vinculados al uso prolongado.

La reparación ofrece una salida mucho más accesible para quienes solo necesitan que el televisor vuelva a funcionar durante el torneo. Según el tipo de falla, el tamaño del equipo y el repuesto necesario, los arreglos pueden ubicarse entre los 90.000 y 180.000 pesos. Para una familia que compara ese monto con el valor de un Smart TV nuevo, el servicio técnico aparece como una alternativa concreta para cuidar el presupuesto.

Los técnicos describen una demanda marcada por la urgencia. Muchos clientes buscan recuperar un segundo o tercer televisor para ubicarlo en una cocina, un quincho, una habitación o un comercio durante los días de partidos. La consigna que se repite en el rubro es “que aguante el Mundial”, una frase que resume la prioridad de resolver rápido antes que reemplazar todo el equipo.

El Mundial también reactivó el mercado del usado reacondicionado. Algunos consumidores eligen televisores reparados o revisados por técnicos, con precios por debajo de los modelos nuevos y entrega más rápida. Esa opción crece especialmente entre quienes necesitan una pantalla adicional, no quieren endeudarse en cuotas largas o buscan una solución de corto plazo.


OTRAS NOTICIAS:

MARKETING BOTINES ROSA Por qué los botines rosas y fucsias se volvieron tendencia en el Mundial


La fiebre mundialista deja así dos postales de un mismo mercado. Por un lado, están quienes aprovechan promociones para saltar a pantallas más grandes, con tecnología 4K y mejores prestaciones. Por otro, crece un público que prefiere reparar, reacondicionar o extender la vida útil de equipos existentes para no quedar afuera de la experiencia mundialista.

El consumo tecnológico alrededor del fútbol vuelve a mostrar cómo un evento deportivo puede mover ventas, servicios y decisiones familiares. Las pantallas grandes ganan terreno, las cuotas empujan las compras y los talleres encuentran una temporada de alta demanda. En un contexto de bolsillos ajustados, ver el Mundial en buena pantalla ya no depende solo de comprar un televisor nuevo, sino también de hacer rendir al máximo el que ya está en casa.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17