
Ni el agro ni la minería alcanzan: la economía perdió casi 97 mil empleos privados en un año
Actualidad18/06/2026
Sergio BustosAunque la minería y el agro volvieron a ubicarse entre los sectores con mejor desempeño en marzo, su crecimiento no logró compensar la fuerte pérdida de puestos de trabajo que atraviesa buena parte de la economía argentina. Los datos oficiales muestran que las actividades con mayor capacidad para generar empleo continúan en retroceso y explican gran parte de la caída del trabajo registrado.

Según el último informe elaborado a partir de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo privado formal registró una baja interanual del 1,5% en marzo. En términos absolutos, la economía perdió alrededor de 96.700 puestos de trabajo registrados respecto al mismo mes del año pasado.
La contracción también se observó en la comparación mensual. Durante marzo, la cantidad de trabajadores registrados en empresas privadas retrocedió un 0,1%, reflejando que la recuperación del empleo sigue sin consolidarse pese a algunos indicadores positivos en sectores puntuales.


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En ese contexto, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura junto con la explotación de minas y canteras encabezaron las subas del mes. El agro incorporó cerca de 970 trabajadores registrados, con un crecimiento mensual del 0,3%, mientras que la minería sumó aproximadamente 430 empleos, registrando el mayor incremento porcentual entre todas las actividades económicas relevadas.
Sin embargo, la foto cambia cuando se amplía la mirada y se analiza el comportamiento de los últimos doce meses. Mientras el agro logró sumar unos 1.700 puestos de trabajo entre marzo de 2025 y marzo de 2026, la minería perdió alrededor de 5.200 empleos en el mismo período. El resultado conjunto arroja una caída neta cercana a los 3.500 puestos de trabajo.
La explicación se encuentra en el peso que cada actividad tiene dentro del mercado laboral argentino. Aunque suelen destacarse por su capacidad exportadora, el ingreso de inversiones y los niveles de productividad, ambos sectores representan una porción reducida del empleo privado formal.
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Actualmente, la agricultura concentra poco más de 324.000 trabajadores registrados, equivalentes al 5,2% del total de asalariados privados del país. La minería, por su parte, ocupa a menos de 87.000 personas. En conjunto, ambas actividades reúnen menos del 7% de los más de 6,1 millones de trabajadores registrados del sector privado.
Mientras tanto, las actividades que históricamente absorben una mayor cantidad de mano de obra continúan mostrando señales de deterioro. La industria manufacturera, que sigue siendo el principal empleador privado del país con más de 1,1 millones de trabajadores, registró una caída interanual del 4%, equivalente a 46.700 puestos de trabajo menos.
El comercio también mostró números negativos. La actividad vinculada a comercio y reparaciones retrocedió 1,9% en comparación con marzo del año pasado, mientras que la intermediación financiera registró una baja del 3,7%. Entre los tres sectores explican una parte significativa de la pérdida de empleo formal registrada durante los últimos doce meses.
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La comparación mensual tampoco muestra señales homogéneas de recuperación. Las mayores bajas se observaron en intermediación financiera, industria manufacturera, transporte y comunicaciones y comercio. De las 14 ramas de actividad relevadas por el SIPA, apenas cuatro registraron crecimiento durante marzo, mientras que seis mostraron caídas y otras cuatro permanecieron prácticamente sin cambios.
Un informe de la Fundación Mediterránea-Ieral aporta otro elemento para comprender la dinámica actual. Según el estudio, los sectores más dinámicos en exportaciones e inversiones representan apenas el 3% del empleo total del país y alrededor del 7% del empleo asalariado privado registrado. Esa estructura limita el impacto que pueden tener sobre el conjunto del mercado laboral incluso cuando atraviesan períodos de expansión.
Los datos reflejan una tendencia que se consolida mes tras mes. Mientras algunas actividades vinculadas a la producción primaria y las exportaciones logran mostrar mejoras puntuales, los sectores con mayor capacidad para generar empleo continúan perdiendo trabajadores. El resultado es una economía donde los motores de crecimiento no alcanzan, por ahora, para compensar la destrucción de puestos de trabajo en las ramas que sostienen la mayor parte del empleo privado argentino.






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