
Murió Roberto García, una voz central del periodismo político argentino
Actualidad20/06/2026
REDACCIÓNEl periodista murió a los 81 años. Condujo La Mirada, dirigió Ámbito Financiero durante 25 años y dejó una larga trayectoria.

Roberto García murió este sábado a los 81 años y el periodismo argentino perdió a uno de sus nombres más reconocidos en el análisis político y económico. Su carrera atravesó gráfica, radio y televisión, con pasos por Primera Plana, La Opinión, Ámbito Financiero y Canal 26. La noticia impactó especialmente en quienes siguieron durante años su lectura del poder, sus entrevistas y su estilo directo frente a dirigentes, empresarios y funcionarios. La confirmación llegó desde el entorno de La Mirada, el ciclo que condujo en los últimos años junto a su hijo Javier García. Su muerte cierra una trayectoria extensa, marcada por más de seis décadas de oficio y por un lugar propio dentro del periodismo nacional.
El primer mensaje público llegó desde la cuenta oficial del programa que compartía con su hijo en Canal 26. Allí se informó el fallecimiento con una despedida que ubicó a García como formador de generaciones dentro del oficio. “Lamentamos informar el fallecimiento de Roberto García, un maestro del periodismo que marcó a generaciones de profesionales y audiencias”, expresó el ciclo televisivo junto a una imagen del conductor. Luego agregó otra frase que sintetizó el vínculo construido con colegas y espectadores: “Su legado permanecerá en quienes tuvieron el privilegio de escucharlo, leerlo y trabajar junto a él”. La comunicación no solo confirmó la muerte, sino que también dejó expuesto el peso profesional que conservaba hasta sus últimos años.


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Canal 26 también difundió un mensaje propio para despedir a quien integró su programación durante una década. La señal remarcó la influencia de García en el periodismo argentino y el lugar que ocupó dentro de la emisora. “Hoy el periodismo argentino pierde a una de sus voces más influyentes. Canal 26 pierde a uno de sus referentes. Y quienes compartimos con él tantos años de trabajo despedimos también a una persona entrañable, cuya presencia dejó una marca imborrable”, señaló el comunicado. Esa definición combina dos dimensiones de su figura: el analista que intervenía sobre la actualidad nacional y el compañero de redacción, estudio y producción. En esa doble pertenencia se explica buena parte de las despedidas que empezaron a circular.
Roberto Ángel García nació el 2 de junio de 1945 y tomó una decisión temprana que definió su vida profesional. A los 20 años dejó la carrera de Derecho para dedicarse al periodismo, un oficio que nunca abandonó. Sus primeros pasos los dio en la revista Para Ti, pero pronto ingresó al semanario Primera Plana, una publicación decisiva de los años sesenta fundada por Jacobo Timerman. En esa redacción llegó a ser secretario de redacción y comenzó a construir una mirada política que luego trasladó a otros formatos. Aquella etapa inicial lo ubicó dentro de una generación de periodistas que aprendió el oficio en redacciones exigentes, atravesadas por debates políticos, culturales y empresariales.
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La televisión apareció temprano en su recorrido, antes de que su nombre quedara asociado durante décadas al periodismo económico. Entre 1970 y 1972 estuvo al frente del noticiero de Canal 9, en una etapa donde los programas informativos todavía consolidaban sus lenguajes propios. En 1972 se incorporó como columnista a La Opinión, otro diario central en la historia del periodismo argentino, y permaneció allí hasta el cierre del medio. También desarrolló trabajos de conducción y producción en radio, lo que amplió su presencia pública más allá del papel. Esa circulación entre soportes le permitió sostener un perfil periodístico reconocible, con énfasis en la información política y en la lectura de los movimientos económicos.
El ingreso a Ámbito Financiero en 1981 marcó el tramo más extenso y determinante de su carrera. Dos años más tarde asumió la dirección periodística del diario y ocupó ese cargo durante 25 años, hasta 2008. Desde allí se consolidó como una referencia para lectores interesados en política, economía, mercados y decisiones de poder. Su rol no se limitó a la gestión de una redacción, porque también imprimió una forma de leer la coyuntura nacional desde la información financiera y el movimiento de los actores políticos. Ese período lo convirtió en una figura influyente dentro de un medio que ocupó un lugar fuerte en la agenda económica argentina.
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La última etapa pública de García tuvo un anclaje televisivo claro con La Mirada, el programa que creó y condujo en Canal 26. Allí compartió pantalla con su hijo Javier y sostuvo un formato centrado en entrevistas, análisis y conversación política. El canal lo definió con una referencia a su continuidad profesional: “Con su estilo único, sus fuentes, su experiencia y su capacidad para interpretar la realidad, siguió ejerciendo el periodismo con la misma pasión de sus comienzos”. Esa descripción refleja un rasgo constante de su figura pública: la valoración de las fuentes, el peso de la experiencia acumulada y una lectura de los hechos construida durante décadas. Para una parte del público, su presencia televisiva mantuvo vigente a un periodista formado en la gráfica clásica.
Su trayectoria también recibió reconocimientos institucionales. García obtuvo el Premio Konex en distintas oportunidades y en 2022 recibió una distinción por su trayectoria. Además, integró la Academia Nacional de Periodismo, un espacio reservado para figuras con recorrido destacado dentro del oficio. Esos premios no agotan su influencia, pero ayudan a dimensionar el lugar que ocupó en una profesión marcada por cambios tecnológicos, económicos y culturales. Desde las revistas impresas hasta la televisión por cable, su carrera atravesó transformaciones profundas sin abandonar el análisis político y económico. Ese recorrido explica por qué su muerte repercute más allá de un canal o una redacción puntual.
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El fallecimiento de Roberto García deja una ausencia en una zona específica del periodismo argentino: la que combina información política, lectura económica y construcción de fuentes durante años. Su nombre queda ligado a Ámbito Financiero, a La Mirada y a una manera de ejercer el oficio sostenida en redacciones, estudios de televisión y espacios de análisis. Las despedidas públicas lo ubican como referente, maestro y voz influyente, pero su legado también se mide en periodistas formados, audiencias construidas y debates que acompañó durante más de medio siglo. El cierre de su vida profesional llega en un momento en que el periodismo discute sus métodos, sus formatos y su relación con el poder. Allí queda la marca pendiente de una trayectoria que obliga a mirar cómo se transmite el oficio entre generaciones.
Fuente: LA NACION.















