
Siete empresas compiten por seis permisos para operar desde Puerto Pirámides desde 2027, con contratos de 15 temporadas y evaluación en marcha.

El negocio turístico más emblemático de Puerto Pirámides entró en una etapa decisiva. Siete empresas se presentaron para competir por seis permisos de avistaje embarcado de ballenas, una actividad que ordena buena parte de la temporada alta en la Península Valdés. La apertura de sobres marca el inicio de una definición que tendrá efecto recién desde 2027, pero que condicionará el servicio durante 15 temporadas. El proceso no solo distribuye permisos comerciales, porque también fija reglas para una experiencia turística que proyecta a Chubut dentro y fuera del país. La discusión de fondo es cómo se administra una actividad rentable, sensible y estrechamente vinculada al recurso natural.
La Licitación Pública N° 02/26-EC apunta al Servicio de Transporte Náutico de Personas para el Avistaje de Ballenas con Fines Turísticos en aguas del Golfo Nuevo. La salida será exclusiva desde Puerto Pirámides, tal como establece el esquema provincial para esta prestación. Durante el acto administrativo, realizado en el Ministerio de Economía, la Escribanía General de Gobierno fiscalizó la documentación presentada. La escribana Soledad Ibáñez González participó de esa instancia de constatación, previa al análisis técnico de cada propuesta. Con ese paso, el expediente dejó atrás la etapa de recepción y pasó al terreno de la evaluación.


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Los oferentes fueron Whales Argentina S.R.L., BKB S.A., Cruceros Ecológicos S.A.S., Peke Sosa Turismo de Aventura S.R.L., Jorge Schmid S.A., Hydro Sport S.A. y Southern Spirit S.A.. El número de empresas interesadas supera la cantidad de permisos disponibles, por lo que una firma quedará afuera si el proceso mantiene el cupo previsto. Esa competencia le da al procedimiento una relevancia mayor para el sector privado. Cada propuesta deberá ser revisada según los criterios del pliego licitatorio. La comisión de preadjudicación tiene ahora la tarea de ordenar documentación, antecedentes y condiciones antes de cualquier definición.
La nueva licitación llega después de un período marcado por prórrogas y demoras administrativas. La última licitación pública para el avistaje embarcado se realizó en 2008, con permisos que luego tuvieron continuidad mediante extensiones. Ese antecedente explica por qué el llamado actual aparece como una instancia de ordenamiento para un servicio central del turismo chubutense. Durante años, la actividad operó con un esquema sostenido por renovaciones, mientras el sector reclamaba previsibilidad para planificar inversiones y temporadas. El proceso actual intenta reemplazar ese funcionamiento provisorio por un marco de mayor duración.
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El plazo previsto es uno de los datos más relevantes para las empresas y para la localidad. La concesión será por 15 años, equivalentes a 15 temporadas, con actividad comprendida entre el 15 de junio y el 15 de diciembre de cada año calendario. El inicio efectivo bajo los nuevos permisos está previsto para la temporada 2027. Ese horizonte permite proyectar embarcaciones, mantenimiento, contratación de personal, estrategias comerciales y mejoras operativas. También obliga al Estado a controlar que la estabilidad otorgada a los prestadores se traduzca en calidad, seguridad y cumplimiento de las condiciones fijadas.
El avistaje de ballenas no funciona como una excursión más dentro de la oferta provincial. Para Puerto Pirámides, representa empleo, movimiento comercial, circulación de visitantes y una identidad construida alrededor de la Ballena Franca Austral. Hoteles, restaurantes, guías, comercios y servicios complementarios dependen en buena parte del flujo que llega para embarcarse en el Golfo Nuevo. Por eso, la definición de los permisos impacta sobre la economía local y sobre la manera en que la provincia se muestra ante el turismo nacional e internacional. La licitación ordena un servicio, pero también incide en la vida diaria de una comunidad.
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El Gobierno provincial presentó el proceso como una respuesta a una demanda histórica del sector. Desde el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas se busca consolidar un marco legal claro para una actividad considerada estratégica. La gestión de Ignacio Torres ubica el llamado dentro de una política de ordenamiento estatal y previsibilidad para sectores económicos relevantes. Esa lectura oficial coloca la transparencia como valor central del proceso. La prueba estará en la evaluación de las ofertas y en la capacidad de sostener controles una vez adjudicados los permisos.
La actividad también requiere una mirada ambiental, porque el atractivo turístico depende del cuidado del recurso. El avistaje embarcado se realiza en un área de enorme valor natural y con una especie que demanda regulación, distancias, horarios, protocolos y capacitación permanente. La Ballena Franca Austral es el centro de una experiencia turística, pero también un patrimonio que necesita manejo responsable. En ese punto, el nuevo esquema de permisos deberá equilibrar actividad económica, conservación y calidad del servicio. La previsibilidad para los prestadores no puede separarse de la protección del entorno que sostiene la actividad.
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La apertura de sobres dejó al proceso en manos de la comisión de preadjudicación. Esa instancia deberá analizar las propuestas de las siete empresas y determinar cuáles cumplen mejor con los requisitos previstos. El resultado definirá quiénes operarán desde Puerto Pirámides durante un período largo, con impacto sobre la competencia y sobre el perfil del servicio. La consecuencia pendiente es saber si el nuevo esquema logrará cerrar definitivamente la etapa de prórrogas y dar estabilidad sin perder control público. El avistaje de ballenas ya tiene interesados, plazos y reglas; ahora falta la decisión que ordenará el mapa turístico de las próximas 15 temporadas.

















