Patagonia seduce a OpenAI y Tesla para nuevos centros de datos de IA

Actualidad21/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El proyecto de OpenAI y Sur Energy sigue en etapa de análisis en Neuquén, mientras Tesla evalúa negocios con YPF que también podrían incluir infraestructura digital.

Emiliano Kargieman, también CEO de Satellogic, junto al fallecido Max Travizano. Ambos crearon Sur Energy, que se asoció en el país con OpenAI
Emiliano Kargieman, también CEO de Satellogic, junto al fallecido Max Travizano. Ambos crearon Sur Energy, que se asoció en el país con OpenAI

La Patagonia vuelve a aparecer en el radar de las grandes tecnológicas globales por una razón estratégica: energía, territorio y condiciones para alojar infraestructura de gran escala. El proyecto de OpenAI junto a Sur Energy para construir un mega data center en Argentina todavía no muestra avances públicos decisivos, pero sigue en pie como una iniciativa de largo plazo. En paralelo, Tesla comenzó a mirar oportunidades en el país junto a YPF, con un primer acuerdo vinculado a cargadores eléctricos y una posible línea futura relacionada con centros de datos.

El caso más resonante es el de OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT. Hace ocho meses, la empresa anunció junto a Sur Energy una carta de intención para explorar un proyecto de infraestructura de inteligencia artificial en la Argentina. La inversión potencial fue estimada en hasta USD 25.000 millones, aunque no se trata todavía de una obra iniciada ni de un desembolso confirmado en su totalidad. El plan forma parte de la estrategia global de la firma para ampliar capacidad de cómputo a gran escala.

La iniciativa fue presentada bajo el paraguas de Stargate Argentina, con Sur Energy como desarrollador de energía e infraestructura. La empresa está encabezada por Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic, uno de los nombres argentinos más reconocidos del ecosistema tecnológico. OpenAI, en tanto, aparece como eventual comprador de la capacidad computacional que genere la instalación, lo que en el mundo de la infraestructura se conoce como offtaker.

El lugar más observado para el proyecto está en Neuquén, dentro del departamento Confluencia. Allí se evaluaron predios en zonas cercanas al río Limay, como Senillosa y Arroyito, en una franja con acceso a energía, gas y conectividad regional. La cercanía con Vaca Muerta y con infraestructura energética ya existente aparece como un punto atractivo para este tipo de instalaciones, que demandan altos niveles de potencia y estabilidad operativa.


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El proyecto, sin embargo, avanza con tiempos más lentos que los del anuncio inicial. OpenAI reconoció que se trata de una iniciativa compleja y de largo plazo, y ratificó que mantiene su intención de explorar el desarrollo junto a Sur Energy. La compañía también atraviesa desafíos globales vinculados con infraestructura, cadenas de suministro, energía y plazos de construcción, un problema común para los gigantes tecnológicos que buscan multiplicar centros de datos para inteligencia artificial.

Uno de los puntos más sensibles del debate es el impacto ambiental. Los data centers suelen generar preocupación por su consumo energético y por el uso de agua en sistemas de refrigeración. Kargieman sostuvo que la instalación proyectada tendría un esquema de enfriamiento direct-to-chip, con agua en circuito cerrado, y que el consumo esperado sería comparable al uso sanitario del personal. También prometió estudios de impacto ambiental antes del inicio de cualquier obra de infraestructura.

La discusión también tiene un costado económico. Según las proyecciones difundidas por los impulsores, el proyecto podría generar exportación de servicios computacionales durante su vida útil y demanda para empresas locales durante la etapa de construcción. De todos modos, mientras no haya definiciones concretas sobre permisos, financiamiento, conexión energética y cronograma de obra, el anuncio sigue ubicado en el terreno de las grandes oportunidades en evaluación.


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En ese escenario apareció otro nombre de peso: Tesla. La empresa de Elon Musk inició su desembarco formal en Argentina con una alianza con YPF para desplegar cargadores eléctricos en estaciones de servicio. El primer tramo comenzaría en el Área Metropolitana de Buenos Aires y grandes ciudades bonaerenses, pero la mirada estratégica de la firma también apunta a extender infraestructura hacia la Patagonia.

La relación entre Tesla e YPF podría abrir otras conversaciones. Una de las alternativas bajo análisis es un posible data center en Neuquén, con participación de YPF Luz. En ese esquema, Tesla aportaría tecnología e infraestructura, mientras que la compañía energética argentina podría sumar generación o abastecimiento asociado al gas disponible en la región. Por ahora, se trata de una posibilidad en estudio y no de un proyecto cerrado.

La estructura de acero del centro de datos en construcción de OpenAI en Abilene, Texas, EEUU
La estructura de acero del centro de datos en construcción de OpenAI en Abilene, Texas, EEUU

El interés de Tesla se conecta con una mirada más amplia sobre la infraestructura energética y tecnológica argentina. La empresa no solo piensa en autos eléctricos, sino también en carga, almacenamiento, redes y soluciones energéticas. En un país con recursos de gas, renovables, espacio territorial y necesidad de inversiones, la Patagonia aparece como una plataforma posible para proyectos que combinan energía y datos.

La eventual llegada de estos proyectos también está atada al marco regulatorio. El Gobierno nacional impulsa herramientas para atraer grandes inversiones, entre ellas el RIGI y la posibilidad de un esquema ampliado para proyectos superiores a USD 1.000 millones, que incluiría data centers e infraestructura de inteligencia artificial. Esa discusión será determinante para saber si las ideas anunciadas pueden convertirse en obras concretas.


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Por ahora, la foto es doble. OpenAI y Sur Energy tienen una carta de intención vigente para explorar un mega data center en la Patagonia, pero todavía sin definiciones públicas de obra. Tesla, en cambio, ya dio un primer paso con YPF en movilidad eléctrica y aparece asociada a posibles conversaciones sobre infraestructura digital. En ambos casos, Neuquén se posiciona como territorio codiciado por su combinación de energía, ubicación y escala.

La pregunta central es si la Patagonia pasará de ser promesa a convertirse en polo real de infraestructura para inteligencia artificial. La región tiene recursos que interesan a las tecnológicas, pero necesita acuerdos, financiamiento, estudios ambientales, permisos y certezas regulatorias. Entre anuncios, cartas de intención y negociaciones, el sur argentino empieza a quedar en el mapa de una disputa global: quién tendrá la energía y los centros de datos necesarios para sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.

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