
La visita del hijo de Maduro desató un fuerte rechazo estudiantil en la principal universidad venezolana
Actualidad22/06/2026
REDACCIÓNCarteles, consignas y cuestionamientos marcaron una jornada de protesta en la Universidad Central de Venezuela ante una actividad vinculada al exmandatario.

Las paredes y espacios comunes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) aparecieron cubiertos por mensajes que reflejaban un clima de rechazo hacia una actividad programada dentro de la casa de estudios. La presencia prevista de Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo de Nicolás Maduro, motivó una manifestación impulsada por estudiantes y activistas universitarios.
Entre las consignas exhibidas podían leerse frases como «La UCV es un espacio libre de torturadores», «¿Cuáles son los logros de tu padre? ¿Asfixiar a la universidad?» y «La UCV tiene memoria». Los carteles quedaron visibles en distintos sectores del campus y funcionaron como expresión de una postura crítica frente al evento convocado.


La protesta se desarrolló alrededor de una conferencia en la que Maduro Guerra figuraba como expositor invitado. La actividad había sido anunciada bajo el título “La vida en obras del presidente Nicolás Maduro Moros”, una propuesta que despertó cuestionamientos entre grupos estudiantiles que consideran incompatible ese homenaje con la realidad que atravesó la educación superior venezolana durante los últimos años.
Uno de los ejes del reclamo apuntó precisamente a la situación de las universidades. La activista Rosa Cucunuba sostuvo que la convocatoria ignoraba experiencias recientes que marcaron a la comunidad académica. «El día de hoy el equipo de elecciones libres vino a hacer una protesta (…) para rechazar categóricamente la presencia de Nicolás Maduro Guerra en la Universidad Central de Venezuela, porque vienen a honrar la memoria de Nicolás Maduro», expresó.
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La estudiante vinculó esa posición con las transformaciones que observó dentro de la institución. «Pero la verdad es que la Universidad Central de Venezuela tiene su memoria: la memoria de las aulas vacías, porque los estudiantes se fueron; la memoria en la que los profesores tuvieron de dejar de dar clase porque los sueldos son un chiste y la memoria de todos los estudiantes detenidos, los que fueron perseguidos», afirmó.
Las críticas también se dirigieron a la interpretación que, según los manifestantes, buscaba instalar la conferencia. Para los sectores movilizados, la actividad no constituía únicamente una exposición académica sino una reivindicación política de la figura del exmandatario venezolano.
En esa línea se expresó el activista Octavio González, quien aseguró que Maduro Guerra «pretendía lavarle la cara» a su padre dentro de la universidad. El dirigente estudiantil vinculó esa situación con una discusión más amplia sobre el legado político del chavismo.
Durante la protesta, González remarcó que el rechazo trascendía la figura puntual del expositor invitado. «Lo que sucedió hoy aquí es una muestra de lo que le va a suceder a cualquier persona que quiera reivindicar los 27 -años- de miseria, a cualquier persona que quiera olvidar, lavarle la cara a 27 años de desdicha», sostuvo.
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La actividad había sido organizada, entre otros actores, por la Cátedra Pío Tamayo. Desde ese espacio explicaron que la conferencia buscaba promover una reflexión sobre la situación histórica y política de Venezuela a partir de los acontecimientos ocurridos el 3 de enero de este año.
Esa fecha aparece asociada a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una operación militar desarrollada en Caracas y zonas cercanas. Ambos permanecen detenidos y enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos por distintos cargos, entre ellos conspiración para cometer terrorismo, importación de cocaína, delitos vinculados al tráfico de drogas y posesión de armas.
El próximo capítulo de esa causa judicial está previsto para el 22 de julio, cuando Maduro y Flores vuelvan a comparecer ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Sin embargo, dentro de la Universidad Central de Venezuela, la discusión que quedó expuesta durante la protesta giró sobre otro terreno: quién tiene derecho a construir el relato sobre las últimas décadas de la historia política venezolana y cuál debe ser el papel de la principal universidad pública del país en ese debate.














