
El consumo masivo cayó 1,6% interanual en mayo, con supermercados de cadena como el canal más golpeado y una recuperación mensual casi nula.

Los supermercados de cadena quedaron como el punto más golpeado de un consumo masivo que todavía no logra recuperar volumen. En mayo, las ventas cayeron 1,6% interanual y apenas mejoraron 0,1% frente a abril, según el relevamiento privado de Scentia. La foto del mes muestra una baja más moderada que en períodos anteriores, pero lejos de marcar una recomposición firme del gasto cotidiano. El dato más duro aparece en los supermercados de cadena, donde la caída interanual llegó al 4,2%. Esa contracción expone un cambio sensible en los hábitos de compra de los hogares, que siguen ajustando cantidades, formatos y canales para administrar un bolsillo todavía presionado por los precios.
El retroceso acumulado en los primeros cinco meses del año llegó al 3%, una señal de que la leve mejora mensual de mayo no alcanza para revertir la tendencia general. El consumo dejó de profundizar su baja en la comparación inmediata, pero conserva una distancia importante frente a los niveles previos. Esa diferencia obliga a leer el informe sin triunfalismos ni dramatismos innecesarios: el derrumbe mensual parece frenado, aunque el piso de ventas continúa bajo. El alivio de 0,1% contra abril funciona más como pausa que como recuperación. La dinámica del año todavía refleja un mercado chico, con consumidores que compran menos unidades o buscan alternativas más baratas.


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La caída tuvo un comportamiento muy distinto según el canal de comercialización. Además del retroceso de 4,2% en supermercados de cadena, los autoservicios independientes bajaron 1,3% y los mayoristas perdieron 1,6% en la comparación interanual. Esos tres canales concentran una parte central de la compra cotidiana y muestran que la debilidad no se limita a un formato puntual. La baja se sostiene en los espacios tradicionales donde las familias resuelven alimentos, limpieza e higiene. Ese dato permite entender por qué el consumo masivo sigue lejos de una normalización plena, aun cuando algunos indicadores mensuales muestren una desaceleración de la caída.
El comercio electrónico quedó como la excepción más visible dentro del informe, con un crecimiento interanual del 29,9%. Ese salto confirma que una parte de los consumidores consolida compras digitales, promociones online o esquemas de entrega que ganaron espacio en los últimos años. Sin embargo, el dato tiene un límite relevante: el e-commerce representa apenas el 5% del total medido. El canal digital crece fuerte, pero todavía pesa poco frente al volumen que se mueve en comercios físicos. Por eso su avance no alcanza para compensar la caída de supermercados, autoservicios y mayoristas, donde se decide la mayor parte del consumo masivo.
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Las farmacias también mostraron un resultado positivo, con una suba interanual del 2,3%. Ese comportamiento puede vincularse con compras más asociadas a necesidades de salud, cuidado personal y productos menos postergables dentro del presupuesto familiar. A diferencia de otros rubros, donde el consumidor puede reducir frecuencia o cambiar marcas, parte del gasto en farmacia conserva una demanda más rígida. La mejora en farmacias contrasta con la caída de los canales alimentarios y mayoristas. La comparación entre formatos muestra un consumo segmentado, donde no todos los bienes ni todos los espacios comerciales atraviesan la misma situación.
El análisis por rubros también revela una canasta partida. Alimentación mostró una leve suba interanual del 0,9%, impulsada principalmente por el desempeño en canales independientes. En cambio, limpieza de ropa y hogar cayó 8,2%, perecederos bajó 6,5% y desayuno y merienda retrocedió 5,4%. Esa diferencia indica que los hogares priorizan algunos consumos básicos y recortan otros segmentos donde pueden espaciar compras, cambiar productos o reducir cantidades. La baja más fuerte se concentró en limpieza de ropa y hogar, un rubro sensible dentro de la administración doméstica. El consumo cotidiano ya no se mueve como un bloque homogéneo.
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Las bebidas tuvieron un desempeño positivo, con un aumento de 4,1% en bebidas con alcohol y de 3,3% en bebidas sin alcohol. Ese comportamiento permite identificar rubros que sostienen mejor sus ventas aun dentro de un cuadro general negativo. La mejora puede convivir con promociones, cambios de canal o decisiones de consumo específicas, sin alterar la lectura de fondo sobre la debilidad del mercado. El crecimiento de bebidas aparece como una excepción dentro de una canasta todavía irregular. La recuperación, si existe, se distribuye de manera desigual y no alcanza por ahora para arrastrar al conjunto.
El informe de Scentia se apoya en una metodología basada en colaboración censal de scanning y transmisión transaccional de más de 8.000 puntos de venta en todo el país. La medición incluye grandes jugadores del sector, autoservicios, farmacias y plataformas online, con representación completa de las principales cadenas y una muestra estratificada para comercios independientes. Ese diseño permite seguir el movimiento del consumo con amplitud territorial y comercial. La base de datos muestra operaciones reales de compra, no solo percepciones sobre el ánimo del consumidor. Por eso el informe se vuelve una referencia para medir cómo se comporta el volumen físico de ventas.
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El contexto de precios ayuda a explicar por qué una baja menor no se transforma automáticamente en recuperación. En abril, el Índice de Precios al Consumidor fue del 2,6%, acumuló 12,3% en el año y llegó al 32,4% interanual. La desaceleración inflacionaria puede aliviar parte de la presión mensual, pero los ingresos todavía arrastran el impacto de aumentos previos y una pérdida acumulada de poder de compra. El consumo masivo sigue condicionado por una inflación que cedió ritmo, pero mantiene efectos sobre el presupuesto familiar. Esa tensión aparece en cada decisión de compra, especialmente en productos de reposición frecuente.
La frase más contundente del informe resume la distancia frente a los niveles históricos: “el mes de mayo está al 84,8% de consumo”, en comparación con la base de enero de 2023. Ese número muestra que el mercado todavía opera casi 15 puntos por debajo de aquel punto de referencia, aun cuando mayo haya mostrado una variación mensual apenas positiva. El dato evita confundir estabilidad con recuperación plena y marca el tamaño del camino pendiente. La consecuencia abierta será comprobar si los próximos meses sostienen la mejora mínima o si la caída interanual vuelve a profundizarse en los canales tradicionales.
Fuente: NA.

















