
La producción de acero crudo creció en mayo, aunque los laminados siguen debajo del año pasado. El ingreso de importaciones chinas preocupa al sector.

La industria siderúrgica argentina mostró en mayo una mejora en la producción de acero crudo, pero el alivio todavía convive con señales débiles en parte de la cadena. El volumen llegó a 399.400 toneladas, con una suba del 6,3% frente a abril. Frente al mismo mes del año pasado, el incremento fue del 14%, según informó la Cámara Argentina del Acero.
El rebote mensual no alcanza para despejar las tensiones que atraviesan a las empresas locales. La presión de importaciones, en especial de origen chino, aparece como uno de los factores que más preocupa al sector. Las compañías advierten por el ingreso de productos en condiciones de comercio subsidiado, en un mercado interno que todavía muestra comportamientos muy dispares.


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La comparación acumulada ofrece un dato favorable para el acero crudo. Durante los primeros cinco meses del año, la producción creció 10,2% respecto del mismo período anterior. Esa recuperación marca una mejora en el nivel de actividad, aunque no se traduce de manera uniforme en todos los segmentos vinculados al consumo de acero.
El caso de los laminados muestra una foto más compleja. La producción de planos y no planos alcanzó 325.900 toneladas en mayo, con un salto mensual del 27,6% contra abril. Sin embargo, el dato interanual todavía quedó 1,8% por debajo del mismo mes del año pasado.
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La diferencia se vuelve más marcada al observar el acumulado anual. Entre enero y mayo, los laminados registraron una caída del 11,4% frente al mismo tramo del año anterior. Ese contraste entre acero crudo en alza y laminados todavía rezagados expone una recuperación parcial, con ramas industriales que no reaccionan al mismo ritmo.
La demanda real de acero sigue apoyada principalmente en Vaca Muerta y el agro. La actividad energética empuja pedidos vinculados a infraestructura, equipamiento y obras asociadas al crecimiento del sector hidrocarburífero. El campo también sostiene una parte del consumo, aunque no alcanza para compensar por completo la debilidad de otros rubros.
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El resto de la cadena mantiene un panorama más austero. La construcción permanece concentrada en obras privadas en etapas iniciales, con menor intensidad de uso de acero. La industria automotriz, por su parte, combina mayores ventas con una producción nacional afectada por la mayor presencia de unidades importadas.
Ese mapa sectorial queda cruzado por el ingreso de productos externos. La Cámara Argentina del Acero vinculó el problema con importaciones, particularmente de origen chino, que llegan en condiciones de comercio subsidiado. También señaló que la estructura tributaria de Nación, provincias y municipios desalienta la agregación de valor local.
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Los datos del INDEC refuerzan el peso de China dentro del comercio exterior reciente. En abril, ese país fue el principal origen del total de importaciones, con una participación del 22%. Entre los rubros destacados figuraron maquinaria y material eléctrico por 571 millones de dólares, productos químicos por 187 millones y automóviles y autopartes por 184 millones.
La preocupación industrial surge de esa combinación entre recuperación parcial, competencia importada y costos internos. El sector produce más acero crudo que en abril y que en mayo del año anterior, pero todavía encuentra dificultades en segmentos de mayor elaboración. Esa brecha condiciona a las fábricas que dependen de una demanda local más amplia y sostenida.
Fuente: N A

















