
Haaland convirtió su peinado en un negocio millonario fuera del fútbol
Otros Temas06/07/2026
REDACCIÓNEl delantero noruego pasó de usar gomitas Kknekki a ser accionista de la marca, que creció con su imagen global y una edición especial agotada.



Erling Haaland no solo dejó afuera a Brasil del Mundial 2026 con dos goles decisivos. También volvió a mostrar que su impacto excede lo que ocurre dentro del área. El delantero noruego convirtió un rasgo de su imagen, su pelo largo recogido con gomitas, en una inversión con proyección internacional.
El atacante del Manchester City decidió entrar como accionista en Bon Dep, la empresa noruega que desarrolla y comercializa las gomitas Kknekki. No eligió el camino habitual de una publicidad o una campaña temporal. Prefirió asociarse a una marca que ya usaba desde hacía años y que forma parte de su identidad pública.


La jugada comercial tiene un dato que explica el interés. Haaland no promociona un producto ajeno a su vida cotidiana, sino un accesorio que aparece en entrenamientos, partidos, fotos y celebraciones. Esa continuidad convirtió a la gomita en una extensión reconocible de su imagen, del mismo modo que otros futbolistas construyen marca alrededor de botines, festejos o cortes de pelo.
La periodista Cecilia Boufflet lo resumió en Infobae en Vivo con una lectura directa: “¿Qué hizo Haaland? En lugar de seguir comprando gomitas de pelo todos los años o de hacer un acuerdo para una publicidad, dijo ‘no, ¿para qué una publicidad? Yo mejor quiero ser socio de esta marca’”. La frase marca la diferencia entre cobrar por aparecer y participar del crecimiento de una empresa.
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El vínculo se formalizó después de años de uso personal del producto. Haaland pasó de ser consumidor frecuente a socio de la marca, convencido de que podía potenciarla con su alcance global. Su figura, ya instalada entre las más convocantes del fútbol mundial, se transformó en una herramienta comercial para abrir mercados y aumentar ventas.
La empresa registró un crecimiento del 10% en su facturación durante 2024 después de la incorporación del futbolista como accionista. El salto más fuerte llegó en 2025, cuando Kknekki aceleró su expansión en Asia. Con esa estrategia, el negocio incrementó su volumen en torno al 50%, según los datos difundidos sobre la marca.
El fenómeno también se trasladó al producto. Kknekki lanzó un set especial con las ocho gomitas que utiliza Haaland, presentado en una caja con colores vinculados a camisetas que vistió durante su carrera. La edición incorporó además tonos neutros pensados para el uso diario, fuera del contexto deportivo.
El propio delantero suele combinar el color de la gomita con la camiseta que lleva puesta. Ese detalle, que podía parecer menor, terminó convertido en argumento de venta. La marca tomó una costumbre personal y la transformó en una edición limitada para fanáticos que buscan replicar el estilo del goleador.

El kit especial se comercializa a 28 euros y se convirtió en un éxito de demanda. La creciente popularidad de Haaland, reforzada por su actuación mundialista, impulsó el interés por un producto que se agotó rápidamente. En el último año, las ventas de la marca superaron los 10 millones de unidades, con gomitas comunes que se ubican entre 3 y 4 euros.
Kknekki nació en Corea del Sur en 1987 y luego pasó a formar parte de la empresa noruega Bon Dep. Sus gomitas se diferencian por una técnica de tejido de más de 60 hilos entrelazados y por no tener piezas metálicas. Esa composición busca evitar que el cabello se enganche o se quiebre, además de ofrecer resistencia al agua.
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La marca ya se comercializa en unas 6.000 tiendas alrededor del mundo y ofrece más de 700 combinaciones de colores. Esa escala explica por qué Haaland no vio solo una oportunidad de imagen, sino también un negocio con margen de crecimiento. La expansión internacional fue uno de los factores que lo convenció de entrar como accionista.
El caso muestra cómo los deportistas de elite empiezan a diversificar sus ingresos más allá de contratos, premios y patrocinios. Haaland no se limitó a prestar su nombre, sino que buscó capturar parte del valor que su propia imagen ayuda a crear. Su peinado, convertido en sello visual, terminó funcionando como puerta de entrada a un negocio global.
El delantero noruego atraviesa así un momento de doble exposición. En la cancha, sus goles pusieron a Noruega entre los protagonistas del Mundial y dejaron a Brasil fuera del torneo. Fuera del fútbol, su marca personal empuja una empresa que encontró en una gomita de pelo un producto global con ventas millonarias.
Fuente: Infobae














