
Más de 1,7 millones dejaron sus hogares mientras Bavi avanza hacia la costa china
Actualidad11/07/2026
REDACCIÓNEl tifón modificó la rutina de millones de personas entre Taiwán y China con evacuaciones, cierres masivos y restricciones preventivas antes de tocar tierra.

La llegada del tifón Bavi alteró la vida cotidiana de millones de personas incluso antes de alcanzar el territorio continental chino. Las autoridades ordenaron la evacuación de 1,71 millones de habitantes en la provincia de Zhejiang y suspendieron actividades consideradas de riesgo mientras el fenómeno continúa su desplazamiento sobre el mar de China Oriental. La magnitud de las medidas también incluyó el cierre de escuelas, centros turísticos y espacios culturales para reducir la exposición de la población.
La respuesta preventiva alcanzó prácticamente todos los ámbitos de funcionamiento de la provincia. Permanecen cerradas 12.154 escuelas y guarderías, además de 444 sitios turísticos y 78 recintos culturales, según informó la agencia oficial Xinhua. El objetivo consiste en disminuir la circulación de personas en las zonas donde se espera el mayor impacto del temporal durante la madrugada del domingo.


Mientras tanto, Taiwán continúa evaluando las consecuencias que dejó el paso del tifón por la isla. El Centro de Respuesta a Desastres informó que 87 personas resultaron heridas, aunque ninguna presenta lesiones de gravedad. La mayoría sufrió caídas de motocicletas, golpes provocados por objetos desplazados por el viento, cortes y contusiones menores ocasionadas por las fuertes ráfagas.
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El operativo de prevención en la isla también obligó a retirar de las zonas más comprometidas a 14.476 personas y permitió registrar 1.456 incidentes, principalmente vinculados con caída de árboles y daños sobre infraestructura básica. Al mismo tiempo, más de 5.400 pasajeros permanecen en islas periféricas bajo administración de Taipéi debido a que los servicios de transporte todavía no recuperaron su funcionamiento habitual.
La amenaza no terminó con el alejamiento del centro del tifón respecto de Taiwán. Las autoridades mantienen 45 alertas rojas por riesgo de flujos de lodo, de las cuales 28 corresponden al condado de Hsinchu, además de otras tres alertas rojas por posibles grandes deslizamientos de tierra. Esas condiciones mantienen bajo vigilancia distintas áreas donde las lluvias podrían provocar nuevos desprendimientos.
El comportamiento previsto del fenómeno mantiene en máxima alerta a las provincias costeras de China. El Centro Meteorológico Nacional ubicó durante la tarde del sábado el centro de Bavi a unos 290 kilómetros al este del límite entre Zhejiang y Fujian, desplazándose hacia el noroeste a una velocidad estimada de entre 30 y 35 kilómetros por hora. Los pronósticos indican que tocará tierra entre la medianoche y la madrugada del domingo con vientos correspondientes a los niveles 12 y 13 antes de perder intensidad tierra adentro.
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La evolución del sistema también modificó el nivel de respuesta institucional. Zhejiang elevó su protocolo de emergencia al nivel uno, la categoría más alta prevista frente a tifones, ante la expectativa de un impacto directo sobre su costa central y meridional. Esa decisión permitió acelerar evacuaciones, interrupciones preventivas de actividades y despliegues de protección civil antes del ingreso del temporal.
En paralelo, la Agencia Meteorológica Central de Taiwán prevé levantar durante la mañana del domingo las alertas marítima y terrestre si las condiciones evolucionan según lo previsto. Sin embargo, la normalización dependerá también del estado de las rutas de transporte y de la evaluación de los sectores donde continúan vigentes los riesgos por deslizamientos y acumulación de agua.
La llegada de Bavi ocurre además sobre una región que acumula varios episodios meteorológicos graves durante la última semana. En China, las lluvias asociadas al tifón Maysak dejaron al menos 39 muertos en Guangxi, mientras que un deslizamiento provocó 21 fallecidos en Gansu y tormentas junto con tornados causaron once muertes en Hubei. Ese escenario amplifica la presión sobre los sistemas de emergencia cuando otro fenómeno de gran intensidad todavía no completa su recorrido.














