
De la parrilla al éxito: el argentino que hizo del choripán una atracción en Oceanía
Turismo16/07/2026
REDACCIÓNEntre banderas argentinas, parrilla a carbón y chimichurri, un chef logró que un clásico de la gastronomía nacional gane fanáticos en un pintoresco pueblo donde domina la cultura del rugby.

En un pequeño pueblo rural de Nueva Zelanda, a unos 80 kilómetros de Wellington, un producto emblemático de la cocina argentina encontró un lugar inesperado. El choripán, acompañado por chimichurri y cocinado exclusivamente a las brasas, se transformó en una de las propuestas gastronómicas más buscadas por vecinos y turistas que recorren Greytown.
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El responsable de esta historia es Fernando Calligo, un chef argentino radicado desde hace años en ese país oceánico. Con una propuesta que rescata sabores tradicionales y una fuerte identidad nacional, consiguió instalar un puesto que rápidamente ganó popularidad tanto entre los habitantes locales como en las redes sociales de Nueva Zelanda y Australia.
Quienes llegan al lugar encuentran una escena poco habitual para esas latitudes. Banderas argentinas, referencias a la tercera estrella del Mundial y una parrilla humeante reciben a los visitantes, mientras el aroma de los chorizos cocinados a carbón completa una postal que remite inmediatamente a cualquier ruta del país.
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El menú mantiene la esencia de la cocina criolla. Además del clásico choripán, la oferta incluye milanesas caseras, paprika asada, mostaza barbecue, salsa de comino, opciones picantes y, por supuesto, chimichurri, un condimento que se convirtió en una de las grandes curiosidades para quienes prueban por primera vez la gastronomía argentina.
Entre las premisas que distinguen el emprendimiento aparece una regla innegociable. "Todo al carbón, nada de gas", repite Calligo al explicar la forma en que prepara cada uno de sus platos, una decisión que busca conservar el sabor tradicional de las parrillas argentinas.
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El crecimiento del proyecto también tuvo un fuerte impacto en la vida personal del cocinero. Según contó, "me permitió alcanzar importantes logros económicos y cumplir sueños", una realidad que comenzó a tomar forma desde que anunció públicamente: "Ya estamos activos, choripanes argentinos".
Los choripanes se comercializan a 20 dólares neozelandeses, un valor que ronda los 15.000 pesos argentinos según la referencia incluida en la fuente. A pesar de tratarse de una propuesta sencilla, el puesto consiguió diferenciarse gracias a la calidad de los ingredientes y a una experiencia que combina gastronomía, cultura y tradición.
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Greytown aporta un escenario singular para este fenómeno. Considerado uno de los pueblos más lindos de Nueva Zelanda desde 2017, conserva un marcado estilo victoriano combinado con la herencia maorí. En ese entorno de calles tranquilas y paisajes montañosos, la parrilla argentina encontró un espacio inesperado para sumar nuevos seguidores.
La pasión por el rugby también forma parte de la identidad de la localidad, donde uno de los clubes más antiguos del mundo mantiene viva la tradición del tercer tiempo. Allí, el choripán argentino dejó de ser una curiosidad extranjera para convertirse en un plato que muchos ya incorporan como parte del encuentro después de cada partido.
















