Aseguran que el origen de ataques a la Argentina en redes sociales responde a un negocio millonario

Enfoques24/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Experto explica que los ataques a la Argentina tras el Mundial 2026 no fueron orgánicos, sino un negocio millonario de cuentas y algoritmos.

Prejuicios contra Argentina. Imagen ilustrativa creada con IA por #LA17
Prejuicios contra Argentina. Imagen ilustrativa creada con IA por #LA17

Los ataques masivos contra la Argentina en redes sociales, tras la final del Mundial 2026, no fueron puramente orgánicos y tuvieron un fuerte componente económico, según el especialista Agustín Mario Giménez. Este experto en marketing deportivo y negocios digitales explica que la indignación se convirtió en una estrategia rentable que los algoritmos amplifican. La ola de mensajes negativos, inicialmente dirigida a la selección nacional, escaló rápidamente para cuestionar al país en su conjunto.

Una de las claves de esta amplificación reside en el modelo de monetización de plataformas como X, que abona a los usuarios verificados por el nivel de interacción de sus posteos. Cada contenido viral con consignas como «VAR-gentina» o «Mundial arreglado» generó ingresos directos a quien lo publicó, transformando el odio en un modelo de negocio. Giménez aclara que no es necesario odiar a la Argentina, solo que sea el contenido mejor pagado del momento.


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Además, las plataformas monetizan cada minuto de discusión con publicidad, incrementando sus ganancias a partir de la controversia generada. En este marco, el ecosistema de apuestas deportivas también jugó un papel significativo durante el Mundial, moviendo cerca de 45.000 millones de dólares en junio solo en Estados Unidos. La persistencia de narrativas polémicas mantiene el interés en los partidos, generando tráfico y volumen para estas empresas.

Agustín Mario Giménez observó que los primeros impulsos de la campaña provinieron de un grupo identificable de cuentas, muchas de ellas creadas recientemente y sin historial futbolero. Estas cuentas publicaban simultáneamente los mismos hashtags y videos editados, un patrón clásico de una operación de amplificación. Este comportamiento difiere del de hinchas enojados, sugiriendo una coordinación inicial.


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No es indispensable que una campaña sea grande o costosa; basta con que un núcleo reducido de cuentas coordine el inicio, ya que el algoritmo se encarga de la amplificación de forma gratuita. Sobre Argentina se generaron 23,7 millones de posteos en X en una semana, un 49% más que sobre la campeona España. Una vez encendida la mecha de la indignación, el propio sistema la cosecha y distribuye masivamente.

La agresividad de los mensajes escaló en tres niveles, según el análisis de Giménez. El primer nivel fue futbolero, con etiquetas como «VAR-gentina» y teorías de «Mundial arreglado» difundidas con videos descontextualizados y editados con IA. El segundo nivel saltó del equipo al país, cuestionando a la Argentina como nación e incluyendo acusaciones de racismo o vínculos geopolíticos.


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Finalmente, el tercer nivel consistió en la legitimación de estos ataques por parte de los medios tradicionales. Una vez que el volumen de contenido en redes sociales fue lo suficientemente grande, las noticias tradicionales lo amplificaron, validando lo que ya había circulado en los feeds. ESPN llamó «disgrace» al equipo, Marca tituló que España «salvó el fútbol», y The Telegraph usó el encabezado «Football 1, Criminals 0»**.

Lo central para comprender esta espiral de odio es que los algoritmos de las redes sociales no premian la verdad, sino la reacción y la interacción. Plataformas como X clasifican el contenido según respuestas, citas o reposteos, sin distinguir si el comentario es a favor o en contra. Cada argentino que respondió o desmintió un posteo de odio, le indicó al algoritmo que ese contenido funciona, generando ingresos para el autor.

Para contrarrestar esta ola de ataques, Giménez sugiere varias acciones individuales como ignorar el contenido, no citar para responder, y reportar las publicaciones inapropiadas. Si se quiere dar la batalla, aconseja hacerlo con contenido propio y no en la sección de comentarios del atacante. El experto subraya la importancia de documentar la coordinación de cuentas y presentarla a las plataformas para lograr una desactivación colectiva.

Fuente: LA NACION.

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