Siete de cada diez jóvenes vulnerables tienen empleos informales en Argentina

Enfoques27/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un informe de la UBA reveló que el 48,9% de las personas de 18 a 29 años es vulnerable y alertó sobre un núcleo que ni estudia, ni trabaja, ni busca activamente un empleo.

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Un estudio de la Universidad de Buenos Aires (UBA) destaca que el 70% de los jóvenes en situación de vulnerabilidad tiene trabajo, pero en condiciones de alta precariedad. Las principales actividades laborales se concentran en el comercio, la construcción y las tareas de cuidado, caracterizadas por una elevada informalidad. Esta situación se agrava por el hecho de que apenas el 18,9% de quienes tienen empleo accede a un puesto registrado o parcialmente registrado.

La investigación, titulada “Jóvenes vulnerables en la Argentina”, señala que el 48,9% de la población juvenil de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social. Este dato evidencia una marcada desvinculación de este grupo con las instituciones básicas de integración, como son el sistema educativo y el mercado laboral formal. El informe fue elaborado por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA).


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Dentro de este panorama, el informe identifica la consolidación del segmento conocido como “NI-NI”, compuesto por dos de cada diez jóvenes vulnerables que no trabajan ni estudian. Sin embargo, se detecta un componente más grave dentro de este grupo, denominado los “NI-NI-NI” o “Triple Ni”, que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo. Este núcleo crítico representa un tercio de toda la población juvenil en situación de vulnerabilidad en el país.

La encuesta presencial se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026 a una muestra de 1.002 jóvenes. Los resultados indicaron que el 27% de los jóvenes vulnerables reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que el 73% restante se distribuye en el resto del país. Además, se observa que estos jóvenes viven mayoritariamente en hogares numerosos, ya que casi la mitad, un 46,2%, habita en viviendas de cinco o más integrantes.


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El director de la investigación, Juan Cruz Esquivel, subraya la magnitud del problema de la precariedad laboral. «La informalidad dejó de ser una situación excepcional para convertirse en la forma dominante de la inserción laboral entre los jóvenes vulnerables», aseguró el también investigador del Conicet. De hecho, la mayoría de los jóvenes con empleo, el 76,1%, se desempeña en relaciones laborales informales o trabaja por cuenta propia, y para el 57% sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes.

El abandono escolar temprano es otro factor determinante en este cuadro de vulnerabilidad social. Seis de cada diez jóvenes vulnerables no han completado el colegio secundario, lo que limita significativamente sus trayectorias laborales. Juan Cruz Esquivel afirma que «el abandono escolar temprano deriva en trayectorias laborales marcadas por la precariedad», dificultando la posibilidad de revertir su situación.


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Las metas a futuro de los jóvenes varían notablemente según su nivel educativo alcanzado. Quienes cursaron estudios terciarios o universitarios se inclinan en un 36,2% por terminar su formación como principal objetivo para los próximos cinco años. En contraste, conseguir un trabajo o uno mejor representa la principal meta para el 31,9% del total, mientras que tener una casa propia es la aspiración del 29,8%.

El estudio advierte sobre una erosión de la movilidad social, ya que el vínculo entre educación y trabajo como motores de progreso se ha resquebrajado. «Durante décadas, educación y trabajo funcionaron como etapas complementarias de un mismo recorrido de integración social. Hoy ese vínculo se ha resquebrajado», explicó Esquivel. Según el investigador, el esfuerzo personal ya no garantiza un futuro mejor para estos sectores de la juventud.

Las condiciones de vida de estos jóvenes impactan directamente en su bienestar subjetivo y su salud mental. El informe apunta a que más del 70% de los encuestados manifiesta tener problemas frecuentes de nervios o ansiedad, y más del 50% siente desgano o depresión. A su vez, el 30% de los jóvenes reconoce tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas.

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