
A dos meses de los terremotos en Venezuela, el balance oficial de fallecidos superó los 6.500, mientras miles de damnificados siguen en refugios y disminuye la ayuda humanitaria.

La Cámara de Comercio de La Guaira estima que el sector productivo de la región perdió el 80% de sus ingresos después de los terremotos que golpearon a Venezuela hace dos meses. El turismo, una de las principales actividades económicas locales, permanece prácticamente paralizado debido a los trabajos de remoción y la fuerte caída de visitantes.
En paralelo, el último balance oficial elevó a 6.509 la cantidad de personas fallecidas, tras incorporar 71 víctimas respecto del reporte anterior. Las autoridades informaron que ya se retiraron 600.790 toneladas de escombros en La Guaira, donde más de un centenar de edificios colapsaron o tuvieron que ser demolidos.


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La situación habitacional es uno de los problemas más graves para las familias afectadas. Las autoridades inspeccionaron 60.785 viviendas y clasificaron 11.001 como de alto riesgo, pero hasta ahora solo se entregaron 335 unidades residenciales. Más de 17.900 personas continúan en condición de damnificadas, muchas de ellas en refugios improvisados.
La incertidumbre de quienes perdieron sus hogares fue resumida por Betzabeth Pérez, una de las personas refugiadas en una iglesia mormona. «No tenemos a dónde ir. Estamos esperando es respuestas de lo que en realidad nos van a resolver con la reparación de las casas o una vivienda», expresó, reflejando la situación de numerosas familias que no pueden regresar a sus hogares.
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En este contexto, diversas organizaciones humanitarias advierten que la asistencia comenzó a disminuir. Olga San Martín, vicepresidenta de la ONG española Olvidados, describió la situación actual. «No hay la cantidad de ayuda que había hace un mes, hace 15 días, sino que se encuentran sin agua fresca, sin comida», afirmó.
Frente a la merma de la ayuda, voluntarios sostienen parte de la asistencia cotidiana en los refugios. Por ejemplo, una iglesia mormona en La Guaira alberga a más de cincuenta personas, mientras que Vanesa Rodríguez prepara 500 comidas de lunes a viernes. «La ayuda que realizamos está dirigida a médicos, rescatistas, voluntarios, bomberos, exactamente las personas que estén trabajando», explicó.
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La falta de cifras oficiales sobre personas desaparecidas agrega más angustia a la emergencia. El dirigente opositor Henrique Capriles cuestionó este lunes la ausencia de un registro actualizado y señaló que muchas familias siguen esperando respuestas. A comienzos de agosto, el gobernador de La Guaira, Alejandro Terán, había mencionado reportes familiares que daban cuenta de 1.579 personas con paradero desconocido.
Algunos comerciantes intentan recuperar sus actividades a pesar de los daños. Jefferson Zavala instaló una barbería en la entrada de su casa, aunque el inmueble tiene una etiqueta amarilla por daños estructurales, y Edwar Carpio volvió a vender frutas y verduras dos semanas después de los sismos.
La asistencia también enfrenta desafíos sanitarios por las altas temperaturas. Aurora Pretel, responsable de la Asociación Solidaridad Vasco Ecuatoriana de España, alertó sobre los riesgos de deshidratación y desnutrición entre los afectados. «El calor es terrible, es sofocante al día la deshidratación, la desnutrición. Estamos instalando filtros de agua», explicó sobre las medidas que están tomando.
















