
El langostino argentino busca entrar con más fuerza a Brasil pese a las trabas comerciales
Actualidad26/08/2026
REDACCIÓNCAPIP señaló que persisten trabas sanitarias para ingresar langostino a Brasil, aunque el sector ve un fuerte potencial comercial en ese mercado.

Brasil continúa apareciendo como uno de los mercados con mayor potencial para aumentar las exportaciones pesqueras argentinas. La cercanía geográfica, el tamaño de su población y el crecimiento del consumo de productos del mar generan expectativas dentro del sector. Las empresas argentinas, sin embargo, todavía encuentran obstáculos sanitarios que dificultan el ingreso del langostino al país vecino.
El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Agustín De la Fuente, explicó a #LA17 que esas dificultades comerciales tienen antecedentes de varios años. El empresario mencionó restricciones sanitarias y disputas relacionadas con determinados sectores importadores brasileños. Algunas de esas barreras incluso llegaron anteriormente a instancias judiciales.


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De la Fuente señaló que Argentina continúa trabajando para modificar esa situación. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria mantiene conversaciones con organismos brasileños para resolver cuestiones sanitarias pendientes. La industria espera que esas gestiones permitan reducir las restricciones y ampliar el acceso al mercado.
El interés empresarial se explica por el crecimiento del consumo brasileño. Representantes comerciales del sector observan una mayor demanda de camarones y otras proteínas provenientes del mar. Ese movimiento convierte al país vecino en un destino especialmente atractivo para el langostino argentino.
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La cercanía representa además una ventaja logística importante. Enviar productos hacia mercados asiáticos puede demandar entre 70 y 90 días, mientras Brasil ofrece recorridos considerablemente más cortos. Esa diferencia puede reducir tiempos, simplificar operaciones y generar nuevas alternativas comerciales para las pesqueras argentinas.
Las recientes diferencias políticas entre los gobiernos de Argentina y Brasil también aparecieron durante la entrevista. De la Fuente evitó realizar una evaluación diplomática, aunque reconoció que las tensiones políticas pueden generar dificultades adicionales. Para el empresario, las relaciones institucionales ayudan a despejar obstáculos cuando existen negocios entre compañías de ambos países.
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El titular de CAPIP sostuvo que las empresas deben continuar trabajando aunque existan diferencias entre los gobiernos. “Nosotros no nos vamos a detener por los humores políticos que puedan tener en estos momentos”, afirmó. La posición del sector es preservar los vínculos privados y sostener las conversaciones comerciales.
De la Fuente consideró que sería perjudicial condicionar permanentemente los negocios internacionales a cada variación política. Los mercados requieren relaciones empresariales estables y acuerdos que suelen mantenerse durante largos períodos. Las cámaras pesqueras buscan por eso sostener vínculos directos con sus pares y potenciales compradores brasileños.
Dentro de esa estrategia aparece una próxima feria comercial en San Pablo. Empresas argentinas prevén participar para mostrar sus productos y conocer la evolución de la demanda local. CAPIP también trabaja en conjunto con otras cámaras que mantienen relaciones comerciales consolidadas dentro de Brasil.
El sector pesquero pretende sumar esfuerzos con organizaciones empresariales argentinas que ya poseen experiencia en ese mercado. De la Fuente mencionó contactos con cámaras que mantienen una presencia sostenida en Brasil. La cooperación busca generar una representación más amplia de la industria alimentaria nacional.
Brasil representa además una posibilidad de diversificar mercados. Las exportaciones pesqueras argentinas dependen de compradores ubicados en diferentes regiones y cualquier aumento de destinos permite reducir la exposición a cambios de demanda internacional. La proximidad del mercado brasileño agrega una ventaja difícil de encontrar en otros grandes consumidores.
De la Fuente entiende que Argentina tiene capacidad para ofrecer mucho más que langostino. La oferta incluye merluza, calamar y otras especies que forman parte de las exportaciones nacionales. El crecimiento del consumo brasileño abre una oportunidad para ampliar la presencia de las denominadas proteínas azules producidas por la industria pesquera argentina.
El resultado dependerá de la combinación entre gestiones sanitarias, vínculos empresariales y relaciones institucionales. CAPIP pretende continuar trabajando independientemente de las diferencias políticas coyunturales. Para el sector, transformar a Brasil en un comprador más importante podría modificar significativamente el mapa comercial de la pesca argentina.















