Preocupación: caída social supera a inflación en clase media argentina

Actualidad02/09/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Las encuestas recientes revelan que la inestabilidad laboral y la calidad de los empleos son ahora la mayor inquietud, por encima del alza de precios.

Inflación
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Ecolatina proyecta una caída adicional del 1% en el ingreso disponible de las familias para este año, acumulando una baja promedio del 15% desde 2023 hasta 2025. Esta merma en la capacidad de compra podría dejar a los hogares argentinos un 37,5% por debajo de su nivel de 2017 al finalizar 2026.

Esta realidad se enmarca en un cambio significativo en las preocupaciones económicas de los argentinos, donde el empleo ha desplazado a la inflación como principal inquietud. Detrás de esta variación, emerge un temor más profundo relacionado con la posibilidad de experimentar un descenso en la escala social. La situación afecta de manera particular a la clase media y a quienes aspiran a formar parte de ella.


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La magnitud de esta transformación queda evidenciada en mediciones recientes, con encuestas que sitúan al empleo en el centro de las inquietudes. Según Aresco, el 41% de los ciudadanos lo considera su principal preocupación, mientras que para Synopsis, este porcentaje asciende al 36%. La preocupación no se limita a la desocupación, sino también a la capacidad de conseguir trabajos que permitan mantener el nivel de vida alcanzado.

El análisis subraya que la problemática se intensifica al considerar la calidad de los puestos de trabajo disponibles en el mercado. La informalidad creciente, los salarios con menor poder adquisitivo, la necesidad de extender las jornadas laborales y el pluriempleo configuran un panorama que genera gran incertidumbre. A esto se suma la pérdida de previsibilidad asociada a un empleo formal registrado.


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Los datos oficiales del mercado laboral contribuyen a explicar esta percepción generalizada de malestar y riesgo de deterioro. Durante el primer trimestre del año, el Indec registró una tasa de desocupación del 7,8% a nivel nacional, lo que equivale a unos 1,8 millones de personas que buscan activamente empleo sin lograr conseguirlo. En el Gran Buenos Aires, este indicador de desocupación fue aún más elevado, alcanzando el 9,7%.

Este escenario se complementa con una transformación en la composición del empleo, con significativas pérdidas de puestos formales en los últimos años. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se extinguieron 241.000 puestos en el sector privado formal, a los que se sumaron 80.000 empleos públicos y 16.000 en casas particulares. En contrapartida, durante el mismo período, se incorporaron 161.001 trabajadores bajo la modalidad de monotributo, indicando un crecimiento de la informalidad.


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Este deterioro de la calidad laboral coexiste con una mejora en la estabilidad macroeconómica que muchos argentinos sí reconocen y valoran positivamente. La inflación ha disminuido su peso como preocupación, y la estabilidad del tipo de cambio es un elemento bien recibido. En julio, los datos del Banco Central indicaron que 1,7 millones de personas compraron casi 3.000 millones de dólares netos.

Sin embargo, la tensión se manifiesta en la desconexión entre estos avances macroeconómicos y la experiencia cotidiana de los hogares. El análisis plantea que «Las ‘nubes de la micro’ están tapando ‘el sol de la macro’», evidenciando que el orden fiscal y la estabilidad, aunque reconocidos, tienen un costo prolongado para una parte importante de la sociedad.

La situación golpea con mayor fuerza a la clase media baja, que abarca el 26% de las familias del país, equivalentes a unos 4 millones de hogares y cerca de 11,5 millones de personas. Si se suma a la población de clase baja no pobre, que representa otro 30% de las familias, el universo afectado por las restricciones económicas supera los 25 millones de habitantes.

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