
El voto evangélico define las elecciones en Brasil: polémica religiosa entre Lula y Bolsonaro
Actualidad29/09/2026
REDACCIÓNA pocos días de la votación, el 30% evangélico inclinaría la balanza presidencial. Flávio Bolsonaro lleva 30 puntos de ventaja en el sector.



El denominado "voto religioso" se posiciona como un factor determinante en las próximas elecciones de Brasil, donde los evangélicos, que representan casi el 30% de la población, muestran una marcada preferencia por Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva. Los sondeos previos indican que el candidato de derecha tiene una ventaja de 30 puntos sobre su rival de izquierda en este segmento, haciendo de su participación un elemento decisivo en una contienda que se anticipa ajustada.
En este contexto, una polémica de índole religiosa enfrascó a los principales candidatos en las últimas horas de la campaña, según reportaron medios internacionales. Lula da Silva citó versiones de redes sociales que acusaban a Bolsonaro de querer retirar el título de patrona de Brasil a Nossa Senhora Aparecida, una afirmación que el senador derechista desmintió de inmediato.


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La virgen de Aparecida es venerada por los católicos, que constituyen la mayoría de la población y que, según las encuestas del instituto Quaest, apoyan a Lula con un 48% frente al 29% para Bolsonaro. En contraste, Flávio Bolsonaro consolida su fuerza entre los ciudadanos evangélicos, quienes han experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años y no reconocen a esta virgen como objeto de culto, según detalló el sitio RFI.
Entre los evangélicos, la ecuación se invierte drásticamente: el 46% pretende votar por Bolsonaro, mientras que solo el 27% apoya a Lula. Esta polarización resalta el peso de las creencias religiosas en el mapa político del país, que concentra la segunda mayor población cristiana del mundo, solo detrás de Estados Unidos, de acuerdo con un estudio del Pew Research Center publicado en 2025.
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La controversia sobre Nossa Senhora Aparecida se originó a partir de informaciones periodísticas que señalaban una preocupación en la Iglesia católica respecto al estatus de la virgen. Simpatizantes de izquierda rescataron en redes sociales un proyecto de 2007 de un diputado bolsonarista que buscaba retirarle el patronato, lo que rápidamente viralizó las versiones sobre las supuestas intenciones actuales del candidato, aunque no existen declaraciones públicas al respecto.
Ante las acusaciones, Flávio Bolsonaro se defendió firmemente, alegando que el gobierno disemina "fake news" o noticias falsas. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro afirmó: "Todo el mundo sabe que respeto las religiones. ¡A todas!".
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Aunque Lula ha redoblado sus esfuerzos para dialogar con el grupo social evangélico, Magali Cunha, del Instituto de Estudios de Religión, evaluó que buscar a esta población únicamente durante la campaña electoral es una estrategia fallida. Cunha explicó que "existe un vacío entre periodos electorales que es ocupado justamente por los grupos más conservadores, que maneja el lenguaje que tienen acceso al interior de las comunidades y surte efecto, entonces los grupos más a la derecha, más conservadores, tienen una comunicación directa y permanente".
Según analistas, reducir la brecha de 30 puntos que Bolsonaro tiene sobre Lula entre los evangélicos es clave si la izquierda quiere ganar las elecciones. Los sociólogos advierten que los evangélicos, y en particular las mujeres de este grupo que suelen ser más moderadas, podrían ser quienes decidan el resultado final de esta elección presidencial.















