
El café activa una proteína vinculada con la respuesta celular al estrés y el envejecimiento
PODCASTS Radio Francia Internacional05/10/2026
REDACCIÓNUn estudio experimental detectó que compuestos presentes en el café actúan sobre el receptor NR4A1, relacionado con inflamación, muerte celular y estrés.



El efecto del café sobre el organismo podría ir más allá de la cafeína. Una investigación experimental realizada en la Universidad de Texas detectó que algunos de sus compuestos activan el receptor celular NR4A1, asociado con procesos vinculados al estrés, la inflamación y el envejecimiento, según explicó la investigadora María Pilar Sánchez en el podcast Salud y Bienestar de Radio Francia Internacional. El hallazgo permite identificar una vía biológica concreta a través de la cual ciertas sustancias del café podrían producir efectos protectores en las células.
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El trabajo se realizó con métodos bioquímicos e in vitro, por lo que sus resultados corresponden por ahora al terreno experimental. Sánchez, química farmacéutica, académica e investigadora de la Universidad de Santiago de Chile, explicó que la activación observada abre una línea para estudiar con mayor precisión qué componentes están involucrados y de qué manera podrían aprovecharse. “Esta investigación se realizó en la Universidad de Texas, y con métodos experimentales, bioquímicos, in vitro, descubrieron que el café activa un receptor que tenemos nosotros, los humanos, en nuestro organismo”, señaló.
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Ese receptor, denominado NR4A1, participa en mecanismos relacionados con la apoptosis —la muerte celular programada—, los procesos inflamatorios y otras respuestas del organismo. El experimento permitió observar además qué ocurría cuando ese receptor dejaba de estar disponible: el efecto atribuido a los componentes del café ya no se producía de la misma manera. Esa comparación permitió vincular la respuesta celular observada con la acción específica del receptor y no solamente con el consumo de café en términos generales.
Entre las sustancias estudiadas aparecen los polifenoles, compuestos reconocidos por su capacidad antioxidante, y otros componentes relacionados con procesos inflamatorios y de envejecimiento. Sánchez sostuvo que allí se encuentra uno de los aspectos más relevantes del estudio porque permite pasar de asociaciones generales sobre los posibles beneficios del café a una explicación molecular. “El café tiene unas sustancias, hablando del punto de vista más químico, polifenoles, que son antioxidantes de excelencia”, detalló la especialista.
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La forma en que estas moléculas interactúan con el organismo puede compararse con el funcionamiento de otros compuestos que se unen a receptores celulares y desencadenan una respuesta determinada. En este caso, las sustancias presentes en el café se acoplan al receptor NR4A1 y producen la reacción estudiada en laboratorio. “Se unen estas sustancias del café y en la unión ahí ocurre un fenómeno que es el que han visto que retarda el envejecimiento y que regula un poco y modula las acciones provocadas por el estrés”, explicó Sánchez.
Los resultados no equivalen, sin embargo, a una indicación médica ni establecen que aumentar la cantidad de café produzca mayores beneficios. La especialista remarcó que la respuesta depende de múltiples factores, entre ellos la cantidad ingerida, el contenido de cafeína, el grado de tueste y el método de preparación. El consumo excesivo puede elevar la frecuencia cardíaca o agravar molestias como acidez y gastritis, especialmente en personas sensibles o con determinadas condiciones de base.
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La preparación también modifica qué sustancias quedan disponibles en la bebida. Sánchez explicó que métodos sin filtro de papel, como la prensa francesa o el café turco, pueden conservar una mayor cantidad de determinados compuestos, mientras que parte de ellos queda retenida cuando se utiliza filtro. Las preparaciones calientes y las infusiones en frío también presentan diferencias en la extracción. “No es que sea una recomendación, porque va a depender del grado de tueste y en la metodología”, precisó al referirse a la cantidad que podría consumirse.
El punto central, por lo tanto, no pasa por convertir al café en un tratamiento contra el envejecimiento sino por comprender mejor qué ocurre dentro de las células cuando sus componentes interactúan con determinados receptores. La especialista planteó que ese conocimiento adquiere mayor relevancia a medida que aumenta la esperanza de vida y crece la investigación sobre alimentos de consumo cotidiano. El estudio aporta una explicación experimental sobre un mecanismo específico, pero todavía requiere nuevas investigaciones antes de traducirse en recomendaciones sanitarias.
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Sánchez ubicó además el consumo moderado como condición necesaria para interpretar este tipo de resultados. Una o dos tazas pueden ser una referencia posible para algunas personas, aunque aclaró que no existe una regla única aplicable a todos los consumidores ni a todas las preparaciones. “Consume el café en las dosis adecuadas, con moderación”, resumió la investigadora. El próximo paso científico será profundizar el funcionamiento de la vía asociada al NR4A1 y determinar hasta dónde los efectos observados en laboratorio pueden trasladarse a condiciones reales de consumo.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional
















