
China expande una gigantesca infraestructura de inteligencia artificial en el desierto
Actualidad26/10/2026
REDACCIÓNEl país asiático despliega una ambiciosa red de centros de datos en regiones como Mongolia Interior, buscando convertir recursos energéticos en una ventaja estratégica global.



China cuenta actualmente con una capacidad computacional de 34 gigawatts en sus centros de datos distribuidos por el territorio nacional y proyecta incorporar otros 50 GW durante los próximos cinco a diez años, según cifras oficiales. Esta inversión a gran escala busca posicionar al país como una potencia dominante en el sector de la inteligencia artificial del siglo XXI.
Esta estrategia de desarrollo tecnológico es una prioridad para el presidente chino, Xi Jinping, quien afirmó: «China perdió las 3 primeras revoluciones industriales, pero está en condiciones de ganar la cuarta y debe hacerlo». La iniciativa refleja la aspiración de Beijing de ocupar un lugar central en la transformación productiva impulsada por sistemas de IA y el procesamiento masivo de datos.


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La región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, es uno de los puntos clave de esta expansión. Allí, la ciudad de Ulanqab busca consolidarse como un centro de procesamiento de datos, aprovechando la disponibilidad de suelo, los costos energéticos y su conexión ferroviaria de alta velocidad con Beijing.
En paralelo, el desierto de Gobi también forma parte de los planes de infraestructura, con la construcción de 89 centros de datos concebidos para ampliar la capacidad de procesamiento. Empresas como Huawei y Alibaba ya tienen presencia en estas regiones, junto con firmas especializadas como ZData y UNET.
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La magnitud de estas instalaciones exige mucho más que edificios y servidores. Los centros de datos necesitan electricidad continua, sistemas de refrigeración, conectividad de alta capacidad y redes para transportar enormes volúmenes de información, lo que implica la creación de servicios urbanos, infraestructura educativa y formación técnica.
La energía es un componente central de la estrategia china, que combina una matriz con peso del carbón junto con una creciente generación eólica y solar. Esta combinación, sumada a la disponibilidad de terrenos y la capacidad de construir infraestructura a gran escala, permite desarrollar instalaciones informáticas con un suministro eléctrico constante y competitivo.
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Además, el potencial renovable es fundamental en esta ecuación. Las regiones con abundantes recursos eólicos pueden ofrecer electricidad para alimentar estas instalaciones, aunque la producción depende de las condiciones meteorológicas y de una fuerte inversión en redes eléctricas y sistemas de respaldo.
La competencia con Estados Unidos presenta una diferencia importante en cuanto a fabricación tecnológica. China posee una vasta capacidad industrial, pero enfrenta restricciones para acceder a algunos de los semiconductores más avanzados, esenciales para la IA de última generación. Esto impulsa el desarrollo de chips propios y la mejora de la eficiencia de los sistemas informáticos nacionales.
La infraestructura china de inteligencia artificial no es solo una inversión empresarial, sino también parte de una estrategia para fortalecer la productividad y ampliar la influencia internacional del país. El desafío para Beijing será transformar sus recursos en sistemas capaces de competir con los principales desarrolladores estadounidenses, donde el software y el talento especializado son tan importantes como la escala de los centros de datos.















