




El doctor Enrique Crespo, reconocido especialista en mamíferos marinos, explicó en una reciente entrevista con #LA17 cómo el cambio climático y la sobrepesca han alterado profundamente la fauna marina del Atlántico Sur. Con más de 40 años de experiencia, Crespo sostiene que los cambios en los ecosistemas marinos ya son evidentes y preocupantes.
"Desde hace más de 300 años hay intervención humana en los mares", comenzó Crespo, haciendo referencia a la explotación de ballenas y otros mamíferos marinos en el siglo XVII.
El investigador señaló que, a medida que se redujo la población de depredadores como los lobos marinos y ballenas, las poblaciones de sus presas se dispararon, provocando grandes cambios en el ecosistema. A estos cambios se suma el impacto de la pesca comercial intensiva no controlada, que comenzó a mediados del siglo XX y se acentuó en la década del 90.
"El descarte de especies no comerciales ha sido devastador", afirmó. Según sus estimaciones, en los 90 se arrojaban al mar alrededor de 300.000 toneladas de pescado no comercial. Aunque hoy la cifra ha disminuido, aún se descartan unas 150.000 toneladas anuales, lo que ha llevado a un aumento desmedido de los crustáceos.
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En los últimos 15 años, la captura del langostino se ha convertido en la más redituable económicamente. Crespo explica que este aumento se debe, en parte, a la disminución de especies de peces y al crecimiento de otras especies de crustáceos no comerciales, como la langostilla.
Los cambios en el ecosistema no se limitan a los crustáceos. "La población de gaviotas ha crecido exponencialmente", comentó. Estas aves se han adaptado a alimentarse del descarte de la pesca y han comenzado a afectar directamente a otros animales, como las ballenas, a las que atacan para alimentarse de su piel y grasa.
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El doctor también relaciona estos cambios con el aumento de la temperatura del mar, que podría estar vinculado al cambio climático. Sin embargo, reconoce que este es un factor difícil de revertir. "Incluso si dejáramos de emitir gases contaminantes hoy, el sistema tendría una inercia de 100 años", advirtió.
Frente a este escenario, Crespo propone que se mejore el manejo de la pesca. Una de sus ideas es aprovechar los desechos de la pesca para fabricar alimento balanceado, en lugar de tirarlos al mar. Esto podría reducir el impacto sobre el ecosistema y generar un beneficio económico.
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Enrique Crespo destacó la necesidad de un manejo integrado de los recursos marinos. "Las agencias de pesca, fauna y medio ambiente deben trabajar en conjunto", afirmó. Según él, solo así se podrá proteger el ecosistema y asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos para el futuro.



