

Álvarez Castellano: Del Dakar al quirófano para seguir en el Mundial World Rally Car
Actualidad30/03/2025

Fernando Álvarez Castellano abandonó el Dakar 2025 por una lesión en la columna. Fue operado dos veces. Planea volver a competir en Grecia.
El empresario español, presidente del directorio de Conarpesa, enfrenta un proceso de recuperación luego de abandonar el Dakar 2025 con una lesión en la columna.
Arrancó fuerte en Arabia Saudita. Terminó sexto en la primera mitad de la etapa maratón. Pinchó dos cubiertas, pidió asistencia y siguió adelante. Nada parecía torcer su objetivo. “Esto viene muy duro pero le venimos haciendo frente”, escribió tras completar la jornada.
Al día siguiente, el panorama cambió. El dolor en el nervio ciático fue más fuerte que la voluntad. El cuerpo médico intervino. La recomendación fue clara: retirarse. “Con mucha pena decimos adiós al Dakar 2025”, informó su equipo.
Los síntomas venían de antes. Venía compitiendo con medicación. Aguantó todo lo que pudo. Pero ya no era posible seguir. El Dakar terminaba allí. Empezaba otro camino, el más difícil: frenar.
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Mientras tanto, en Argentina la pesca seguía paralizada por el conflicto con el Somu. Pero Fernando seguía moviéndose. Pensaba en el Mundial World Rally Car. Planeaba correr en Kenia. Y también en la primera fecha del Mundial de Bajas, en Arabia Saudita.
El 28 de enero confirmó que no podía competir. Su salud no lo permitía. “Por prescripción médica no podremos estar presentes”, avisó. Aclaró que las reglas le permiten descartar dos fechas. La ilusión seguía firme. “Volveremos más fuertes”, repetía.
Los médicos evitaban la operación. Apostaban a la kinesiología. Seguían la evolución de la lesión. La meta era marzo. Estar en el Safari Rally de Kenia. Correr en los suelos africanos. “Estamos poniéndonos a tono”, dijo antes de pedir autorización a su médico.
Pero no llegó. El 7 de marzo, el propio Fernando comunicó la decisión más dura. Iba al quirófano. El dolor no cedía. “Para terminar con las molestias en la columna, se tomó la decisión de acudir a una intervención quirúrgica”, explicó.
Se estimaban cinco o seis semanas de recuperación. Era el único camino. El calendario seguía en mente. La nueva meta era Jordania. Siempre había otra fecha. Siempre había un motor encendido más adelante.
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El 11 de marzo llegó la buena noticia. La cirugía fue un éxito. Aunque duró más de lo previsto. “Se encontraron con algunas cositas más”, contó. Agradeció al doctor Solá. También a quienes lo acompañaron en el proceso.
El agradecimiento fue especial. Nombró al periodista Lonchi Legnani. Valoró su apoyo y sus recomendaciones. “Su ayuda ha sido invaluable para mí”, escribió. Fue un mensaje íntimo, cargado de emoción y respeto.
La recuperación avanzaba bien. Hasta que surgió una complicación. El 28 de marzo, Fernando volvió a ser internado. Tras quitar los puntos, la herida comenzó a supurar. Los médicos actuaron rápido. Lo intervinieron de nuevo.
Se tomaron muestras. Buscan descartar infecciones. Determinar si algún virus está dificultando la recuperación. “Gracias nuevamente al doctor Solá y al staff del Hospital Italiano”, publicó en sus redes. El mensaje fue claro, agradecido y esperanzador.
Ahora espera resultados. Si todo va bien, volverá en mayo. Tiene como objetivo la fecha del Mundial World Rally Car en Grecia. Otra vez Europa, otra vez los caminos, otra vez la tierra levantada por las ruedas.
No piensa bajarse. Aunque la espalda duele. Aunque los tiempos se alargan. Aunque la incertidumbre esté ahí. Fernando insiste. “Todo sea por seguir disfrutando de la pasión motor”, escribió tras su segunda operación.
El rally no es solo competencia. Es su forma de vida. Lo sostiene en medio de todo. Le da dirección. Aunque en paralelo la pesca esté parada. Aunque el país viva un clima de tensión. Aunque los dolores persistan.
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La historia no tiene final. No todavía. Cada posteo es un parte médico, pero también una promesa. Promete volver. Promete seguir acelerando. Promete que no hay vuelta atrás para quien ama correr.
Los que lo conocen no se sorprenden. Es competitivo. Es cabeza dura. Es obstinado. Pero también agradecido. Y sensible. “A todas las personas que me enviaron mensajes de aliento y apoyo: gracias”, escribió.
Su equipo lo espera. Sus seguidores también. Las redes acompañan cada paso. Cada noticia se sigue con atención. Lo personal se volvió público. La recuperación también se corre. Y él la quiere ganar.
Lo que comenzó como un Dakar terminó como un viaje hacia el quirófano. La lesión lo bajó del auto.




