


La Unidad Penitenciaria N°11 de Neuquén volvió a ser escenario de un episodio de violencia extrema: un joven interno de 28 años murió apuñalado durante una pelea entre reclusos ocurrida en el Pabellón 8.
La víctima fue identificada como Michael Aguilar, quien perdió la vida de forma instantánea tras recibir una herida mortal provocada con un arma casera.
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El hecho ocurrió, cuando se desató una disputa entre grupos enfrentados por el control del pabellón.
Aguilar no alcanzó a ser trasladado para recibir atención médica, mientras que otros internos sufrieron heridas leves en medio del caos, que fue contenido por personal penitenciario.
Lo más alarmante es que el pabellón donde se produjo el hecho había sido recientemente reacondicionado, pese a que en la unidad rige un régimen de cierre preventivo desde hace más de dos años, producto de los reiterados episodios de violencia.
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La fiscal Lucrecia Sola está a cargo de la investigación y ya ordenó pericias, recolección de testimonios y análisis del accionar de los agentes penitenciarios. También interviene el Ministerio Público de la Defensa, que evaluará si hubo negligencia en el tratamiento del caso y en las condiciones de seguridad del penal.
Desde el Servicio Penitenciario no se emitió ningún comunicado oficial, lo que vuelve a poner en foco la falta de respuestas estructurales ante una crisis carcelaria que no cede.
La muerte de Aguilar se suma a una larga lista de hechos violentos que evidencian el colapso del sistema penitenciario neuquino, donde las rivalidades internas, el hacinamiento y la precariedad generan un cóctel cada vez más difícil de contener.
Fuente: LM Neuquén







