Dique Florentino Ameghino

El profesor Ricardo Lagiard, colaborador de Trelew Noticias, comparte una breve reseña sobre la historia detrás de la construcción del dique Florentino Ameghino.

Entre el momento en que se adoptó la decisión de construirlo, en 1943 y el de la inauguración, en 1963, pasaron dos décadas teñidas de los típicos avatares que periódicamente azotan a la Argentina.

Todo comenzó con el General Ramírez, y en 1946 pasó a manos de otro General: Juan D. Perón, quien ¿quizás por añoranzas de su infancia patagónica? incluyó el proyecto del dique en su remanido Plan Quinquenal – que dicho sea de paso, todo alumno de sexto grado debía conocer- y que terminó en manos de Frondizi, quien había elegido como funcionario a Julio Rogelio Frigerio, un periodista con raíces ideológicas marxistas a la vez que en sintonía con los postulados derechistas de la CEPAL.

El radical Arturo Frondizi, quien asumiera la presidencia con los votos peronistas, producto de una alianza con el ex presidente, hizo un uso racional de la herencia positiva y desechó la negativa. Negocios oscuros del general como el contrato con la Standard Oil Co, fueron rechazados, aun a costa de la pérdida del cargo. Pero parte de lo positivo de esa herencia fue nuestro dique, que continuó su avance.

En marzo de 1962 Frondizi es depuesto en uno de los tantos golpes militares que sacudieron las bases de nuestras instituciones. En Chubut gobernaba por esos días don Jorge Galina, un entrerriano de voz aguardentosa, carismático primer gobernador de la historia provincial, que fuera sustituido por un forastero digitado por la unitaria Buenos Aires.

En el otoño de 1963, luego de veinte largos años, se había preparado todo para la inauguración. Helicópteros conducirían al entonces presidente civil con respaldo militar, José María Guido, quien faltó a la cita, al interventor Priani y a un importante número de figuras políticas, al lugar del evento. Pero el viento patagónico se opuso. Ráfagas de 90 kilómetros obligaron a los visitantes a viajar en aviones y luego bajar y subir los 550 escalones que conducen a la Presa. A las 4 de la tarde se cerraron las compuertas y se abrió un nuevo capítulo en la historia del Chubut.

Con la erección de la presa en el camino del río se suponía que terminarían las inundaciones del valle. El entonces secretario de relaciones económicas, Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro de Interior, presentaba su concepción del Desarrollismo, un criterio que alentaba el desarrollo económico de los países de América Latina y que ha sido visto por algunos como un cambio fundamental en la historia de nuestra economía. El dique Ameghino era una herramienta esencial en ese plan, y su diseñador, Pronsato, lo había pensado funcionando con el complemento de un canal derivador y un dique compensador. Sin ellos, la obra estaba inconclusa.

En 1968 se pusieron en marcha las turbinas que proveyeron de energía al valle. Para la época y para la región, era una obra de importancia suprema. Al principio, la producción de energía era tal que debió descargarse el exceso en el agua del río. Tiempo después se tendieron las líneas que abastecieron a Puerto Madryn y a Comodoro Rivadavia.

El complejo hidroeléctrico F. Ameghino ha estado en marcha por casi medio siglo. No obstante, el Gobierno Nacional aún mantiene una seria deuda con Chubut: el canal derivador y el dique compensador, que en circunstancias como las recientes, nos habrían resultado de gran utilidad, jamás se construyeron.

Un grupo de vecinos tenaces integró una comisión que durante décadas ha venido rogando a los sucesivos gobiernos el cumplimiento de este compromiso, ha recibido promesas que jamás se cumplieron. Parecería que estamos esperando que las papas se quemen para sacarlas del fuego. ¿Quién toma el mango de la sartén?…