Sudestada de verano empujó el mar a 2,40 m y dañó el Partido de La Costa

Turismo05/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
marea extra
Las mareas superaron la costa.

Una sudestada intensa alteró el comportamiento habitual del mar en el Partido de La Costa y dejó una crecida poco frecuente para pleno verano. El fenómeno impactó sobre el frente costero con oleaje persistente y una subida marcada del agua. Las consecuencias se vieron en playas, zonas bajas y tramos de infraestructura liviana.

El registro más alto se dio cerca de las 8 de la mañana del viernes, cuando el nivel alcanzó los 2,40 metros. El empuje se sostuvo con vientos persistentes del sector sur y sudeste, y ráfagas que llegaron a 75 km/h. Ese combo explicó buena parte del avance del mar sobre sectores normalmente estables en esta época.

La crecida se notó con mayor fuerza en Santa Teresita, Mar del Tuyú y Las Toninas, donde el agua ocupó parte de la playa y ganó terreno en áreas bajas. En esos puntos, el oleaje golpeó bajadas y estructuras livianas, con daños visibles en sectores de la costanera. La escena se repitió durante varias horas, con un viento que no aflojó de inmediato.


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Con menor intensidad, también se registraron efectos puntuales en San Clemente, San Bernardo y Mar de Ajó. Allí se observaron consecuencias vinculadas al oleaje y a la persistencia del viento, aunque sin el mismo alcance que en las zonas más expuestas. El impacto no quedó limitado al Partido de La Costa y se reportaron situaciones similares en municipios como Villa Gesell y Pinamar.

La particularidad del episodio se explica, en parte, por el calendario. Este tipo de sudestadas aparece con más frecuencia en otoño y suele asociarse a escenarios de varios factores combinados. Por eso, su ocurrencia en enero reforzó el carácter excepcional del evento y lo ubicó fuera de lo esperable para la temporada estival.

Los antecedentes históricos ubican una referencia cercana en marzo de 2020, cuando un fenómeno de características comparables afectó a gran parte de la costa bonaerense. La comparación no surge por el daño puntual, sino por el tipo de respuesta del mar ante condiciones sostenidas de viento y oleaje. En ambos casos, la persistencia resultó tan determinante como el pico máximo.


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A la sudestada se sumó una marea astronómica alta, asociada a la fase de luna llena, que contribuyó a potenciar el nivel alcanzado. En la explicación técnica, la luna llena no dispara por sí sola una crecida de estas características, pero sí eleva el “piso” sobre el que actúa el empuje del mar cuando coinciden viento fuerte, oleaje y presión baja. Esa combinación elevó la línea de agua y acercó el oleaje a sectores vulnerables.

El episodio ocurrió mientras regía una alerta amarilla por vientos emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), junto a avisos y tareas de seguimiento de organismos y Defensa Civil. La previsión contempló vientos del sur de entre 40 y 55 km/h, con ráfagas superiores, y el escenario se alineó con esos parámetros. Tras el pico, las primeras horas del sábado mostraron una normalización gradual, con monitoreo municipal y evaluación de daños.

Hacia el corto plazo, la rotación del viento y la baja del oleaje redujeron la posibilidad de otra crecida de esta magnitud. Aun así, las recomendaciones apuntaron a mantener precaución en sectores costeros y a seguir información oficial ante cambios repentinos. En eventos de este tipo, la ventana de riesgo se define por la persistencia del viento y la coincidencia con mareas altas, dos variables que pueden reactivarse sin demasiada anticipación.

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