Puerto Madryn recibió al RV Falkor y cerró una campaña científica en el Mar Argentino

Actualidad11/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
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El Falkor llega al Piedra Buena.

Puerto Madryn suma una postal distinta de su vínculo con el mar: este sábado amarró en el sitio sur del muelle Comandante Luis Piedra Buena el buque RV Falkor (too). Su ingreso marca el final de una exploración científica que recorrió sectores de la plataforma continental Salado-Colorado-Rawson e incluyó el área de Islas Malvinas. La llegada al muelle madrynense funciona como cierre logístico y simbólico de una campaña que puso el foco en zonas profundas y poco conocidas.

El RV Falkor (too) pertenece al Schmidt Ocean Institute (SOI), una organización que impulsa expediciones oceanográficas con tecnología de alto nivel. En este caso, el buque sirvió como plataforma para investigadores argentinos y del exterior que trabajaron de manera coordinada en el Mar Argentino. La presencia de ese tipo de embarcaciones suele concentrar interés por la dimensión científica y por la magnitud operativa que requiere investigar en alta mar.

La campaña reunió a científicos del CONICET, junto con colegas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y especialistas del exterior. El objetivo general apuntó a estudiar ecosistemas extremos del fondo marítimo, en ambientes donde las condiciones cambian por completo respecto de la superficie. En la práctica, eso implica combinar navegación, muestreo y observación remota, con jornadas largas y decisiones que dependen del clima, la profundidad y la logística.


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Uno de los puntos más llamativos del trabajo aparece en el objeto de estudio: comunidades quimiosintéticas. Se trata de organismos que sobreviven en profundidades donde no llega la luz solar y donde la fotosíntesis no resulta posible. En lugar de energía solar, estos sistemas se sostienen por energía química, ligada a procesos que ocurren en el fondo oceánico.

El texto que sustenta la campaña menciona un mecanismo específico que orienta buena parte de la investigación: las filtraciones de gas metano conocidas como cold seeps. Esas emanaciones desde áreas del fondo marítimo aportan condiciones para la vida de organismos adaptados a ambientes extremos. La exploración busca observar esas comunidades y entender mejor cómo se organizan, qué condiciones necesitan y qué relación mantienen con el entorno.

El recorrido de la expedición abarcó sectores de la plataforma continental identificados como Salado-Colorado-Rawson y también Islas Malvinas, un área de gran interés oceanográfico por sus características y por la diversidad de ambientes marinos. Para los equipos científicos, llegar a esos puntos implica planificación fina y trabajo constante en condiciones que no se parecen a una salida de campo en tierra. En el mar, cada ventana de trabajo se gana con tiempo, precisión y coordinación.


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Además del contenido científico, la campaña se inscribe en un proceso de selección internacional. El proyecto quedó elegido junto a otros siete entre numerosas propuestas nacionales e internacionales, tras evaluación de jurados internacionales y miembros del SOI. Ese dato ubica a la expedición dentro de un esquema competitivo, donde se priorizan preguntas, capacidades de investigación y posibilidad real de ejecutar campañas complejas.

Dentro de las ocho expediciones seleccionadas para explorar el océano Atlántico Sudoccidental, tres quedaron dirigidas por científicos argentinos. Ese lugar en la grilla de exploraciones refuerza el peso del sistema científico local en investigaciones marinas de gran escala. También pone sobre la mesa la articulación entre instituciones argentinas y equipos del exterior, con un buque que opera como laboratorio flotante.

Según lo informado, la expedición comenzó el 14 de diciembre de 2025 y concluyó el 10 de enero de 2026. Con el amarre en Puerto Madryn, la ciudad aparece como punto final de una travesía científica que recorrió mar adentro, buscó señales de vida en ambientes profundos y volvió a tierra con datos y observaciones para analizar. El movimiento en el muelle cierra una etapa, mientras el trabajo científico recién abre otra: el procesamiento y la lectura de lo obtenido en la campaña.

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Otra postal del Falkor ammarrado en Madryn.

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