
Volcó de noche en la ruta 8 y resistió nueve horas atrapado hasta que un camionero lo vio
Policiales14/01/2026
REDACCIÓN
El siniestro ocurrió en las últimas horas del jueves 8 de enero, cuando Carlos “Coco” Bello, de 74 años, circulaba por la ruta nacional 8 con destino a Pergamino. El vehículo despistó en la curva de la bajada Fontezuela, a menos de 10 kilómetros de la ciudad, y terminó volcado en un pastizal. Desde ese momento, el conductor quedó atrapado y sin posibilidad de pedir ayuda durante una extensa madrugada.
Bello, residente en Córdoba y reconocido en Pergamino por su trayectoria deportiva e institucional, permaneció dentro del auto con las ruedas hacia arriba. La ubicación del vehículo impidió que fuera visible desde la calzada, lo que prolongó la espera. Sin señal para llamadas ni transeúntes cercanos, la noche avanzó sin cambios.
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Horas después del rescate, el propio protagonista describió su estado emocional con una frase precisa: “No me desesperé nunca”. Esa decisión de mantener la calma marcó su conducta durante toda la espera. El auto, un Chevrolet Classic, quedó inmovilizado por causas que no fueron reportadas oficialmente.
Tras el vuelco, Bello tomó medidas inmediatas dentro del habitáculo. “Me tocaba permanentemente para ver si estaba lastimado, porque estoy anticoagulado y cualquier golpe podía ser grave”, explicó. También relató que cortó el contacto del vehículo y se quitó el cinturón para acomodarse entre asientos y vidrios. Durante la madrugada intentó pedir ayuda sin éxito. “Pedí auxilio durante horas, pero no me escuchaba nadie. El auto no se veía desde ningún lado”, recordó. Aun así, sostuvo una rutina mental orientada a evitar errores y conservar energía.
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El contexto sumó un riesgo adicional: la posibilidad de lluvia. “Pensé: si llueve, el agua me pasa por arriba, porque ese lugar es bajo”, contó. Esa evaluación lo llevó a buscar alternativas con los elementos disponibles dentro del auto.
Con un cuchillo, cortó pasto alrededor del vehículo para liberar espacio y utilizó el matafuego para golpear el nervio del techo. El objetivo fue ganar centímetros que le permitieran asomar parte del cuerpo. “Hice de todo con lo que tenía a mano”, sintetizó sobre esas maniobras.
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Finalmente logró sacar la cabeza, los hombros y un brazo por una ventanilla. Con una gamuza, el único objeto que podía mover con amplitud, hizo señas hacia la ruta mientras gritaba. “La revoleaba y gritaba”, dijo al describir el momento en que buscó hacerse visible. La ayuda llegó recién a la mañana del viernes 9 de enero, cuando un camión advirtió la situación y se detuvo. “Ahí sentí que volví a vivir”, expresó. Eran cerca de las 9 de la mañana, tras más de nueve horas atrapado.
Bello fue trasladado al Hospital San José de Pergamino y recibió el alta ese mismo viernes por la tarde, alrededor de las 17. El dato resume la magnitud de la espera: pasó más tiempo dentro del auto volcado que en observación médica. El episodio dejó un registro concreto de cómo el autocontrol y decisiones prácticas resultaron determinantes hasta la llegada de auxilio.















