
El calor y la deshidratación leve que avanza sin síntomas claros durante el verano
Actualidad15/01/2026
REDACCIÓN
Durante el verano, el cuerpo pierde agua de forma permanente a través del sudor y la respiración, incluso cuando no se realizan actividades físicas intensas. En ese contexto, muchas personas no compensan esa pérdida diaria y entran en un estado de deshidratación leve y sostenida que suele pasar inadvertido y se manifiesta con malestares difusos.


Especialistas consultados advierten que las señales tempranas no siempre se interpretan a tiempo, ya que aparecen de manera progresiva y se confunden con cansancio general. Entre los indicios más frecuentes figuran orina de color oscuro, sequedad en la boca y fatiga persistente, síntomas que pueden anticipar cuadros más complejos si no se corrige la ingesta de líquidos.
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El riesgo no se distribuye de manera homogénea en la población. Niños, personas mayores y quienes permanecen muchas horas al aire libre o en ambientes calurosos presentan mayores dificultades para mantener una hidratación adecuada y requieren una atención más constante a lo largo del día.
En ese marco, la médica cardióloga Carolina Arriva señaló que la percepción corporal no siempre acompaña las necesidades reales del organismo. “La sed no siempre es un indicador confiable. Cuando aparece, muchas veces el cuerpo ya está deshidratado. Por eso es importante incorporar el hábito de tomar agua a lo largo del día, incluso sin sensación de sed, y elegir opciones que acompañen una hidratación saludable”, explicó.
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La prevención, según los especialistas, se vincula con sostener una hidratación regular, observar señales simples como el aspecto de la orina y ajustar el consumo de agua en jornadas de calor intenso o ante mayor exigencia física. En los extremos etarios, estas prácticas resultan aún más relevantes por la menor percepción de la sed.
Arriva también subrayó que la hidratación impacta más allá de evitar cuadros agudos. “En el verano, la hidratación cumple un rol central no solo para evitar golpes de calor, sino también para sostener el bienestar general. Elegir un agua baja en sodio permite hidratarse de forma segura y constante, sin sumar un consumo innecesario de este mineral”, indicó.
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El enfoque de los profesionales apunta a incorporar el consumo de agua como un hábito cotidiano, sin esperar señales de alarma, para reducir los efectos silenciosos de la deshidratación y atravesar el verano con mayor estabilidad física.
Fuente: NA.








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