

El terreno continúa cediendo en varios barrios, se mantiene la evacuación total y fuerzas federales colaboran en la custodia y la asistencia a los vecinos.


La situación en la zona norte de Comodoro Rivadavia permanece bajo estricta vigilancia debido a que el suelo sigue mostrando movimientos activos. Los equipos técnicos confirmaron que las fracturas y desplazamientos no se detuvieron, lo que impide cualquier evaluación de retorno seguro. En ese contexto, las áreas afectadas continúan completamente cerradas.
Los barrios Sismográfica, Los Tilos, El Marquesado y Mazaredo concentran el mayor nivel de riesgo. Allí, el terreno presenta resquebrajamientos constantes y sectores donde la superficie cede de manera visible. Esta condición obliga a sostener el desalojo total de las viviendas y a prolongar el cierre preventivo al menos por las próximas 48 horas.
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La administración del área evacuada se volvió una prioridad operativa. Con la circulación interna interrumpida, el resguardo de las propiedades quedó bajo control permanente. Las autoridades locales definieron que ningún acceso se habilite mientras persista la inestabilidad del suelo.
En ese marco, comenzó a intervenir la Gendarmería Nacional, que se sumó al dispositivo de seguridad. La fuerza federal arribó con generadores eléctricos para iluminar los perímetros durante la noche, una medida necesaria ante la interrupción total de los servicios básicos. La falta de luz, gas y agua responde a prevención por roturas de cañerías y postes.
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El apoyo federal fue articulado con el Municipio para evitar ingresos indebidos y proteger las viviendas evacuadas. La custodia constante busca reducir riesgos adicionales en un escenario donde el terreno no ofrece garantías de estabilidad. Cada movimiento del suelo es evaluado antes de redefinir cualquier acción.
El impacto social del evento se refleja en las personas que debieron dejar sus casas. Alrededor de 90 vecinos abandonaron sus hogares, algunos por decisión propia y otros mediante traslados organizados. La evacuación se sostuvo como medida preventiva ante la persistencia del fenómeno.
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Los centros de alojamiento habilitados funcionan como espacios de contención. En el Club Ameghino y el Albergue Municipal, las familias reciben asistencia alimentaria y sanitaria, además de acompañamiento psicológico. Los equipos de salud mental trabajan de manera continua para atender el estrés generado por la situación.
Desde el área de crisis remarcan que no existe un horizonte inmediato de resolución. Mientras el suelo continúe crujiendo y desplazándose, cualquier cálculo de retorno resultaría prematuro. La prioridad sigue siendo preservar la integridad física de los vecinos.
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El operativo se ajusta día a día según la evolución del terreno. Técnicos, fuerzas de seguridad y personal municipal sostienen una presencia permanente en la zona, conscientes de que la dinámica geológica obliga a decisiones prudentes y sostenidas en el tiempo. Por ahora, el cierre del sector se mantiene sin cambios.

















