
Caputo plantea un salto exportador a 2035 y ordena el plan por obras y sectores
Política22/01/2026
REDACCIÓN
Economía proyecta un saldo positivo de USD 75.000 millones en energía y minería para 2035, con una hoja de ruta que se apoya en infraestructura, GNL y nuevos proyectos.


El Ministerio de Economía difundió una proyección de la balanza comercial combinada de energía y minería con un horizonte de diez años y un número de referencia: USD 75.000 millones de saldo positivo en 2035. La estimación fue presentada como continuidad del desempeño sectorial de 2025 y se organizó en una secuencia donde cada tramo depende de obras y nuevos negocios exportadores. El planteo busca instalar una narrativa macroeconómica basada en generación de divisas.
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En el centro del argumento aparece el peso que tuvo el complejo energético en el resultado general del comercio exterior. Según lo difundido, la energía explicó casi el 70% del superávit comercial total de 2025, un dato que el ministro Luis Caputo utilizó para cuestionar discusiones recurrentes sobre competitividad. En esa línea, dejó una definición política que acompañó la publicación: “Nunca fue una discusión honesta. Fue más bien algo que quisieron instalar algunos economistas y periodistas que, por alguna razón, quieren que le vaya mal al país. Si queremos ser más competitivos tenemos que continuar bajando impuestos y regulaciones. E invertir más y más desde el sector privado”.
La proyección no se presenta como un número aislado, sino como un sendero con cortes temporales que dependen de capacidad de transporte y de exportación. En ese esquema, la etapa inicial queda asociada a Vaca Muerta y a la consolidación del saldo energético, con una secuencia que ubica USD 10.000 millones en 2026, USD 15.000 millones en 2027 y USD 19.000 millones en 2028 para el componente energético. La lógica es simple: más producción con más infraestructura para sacar crudo y gas al mercado externo.
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Uno de los puntos que estructura esa primera etapa es el VMOS, señalado como el elemento que empuja el crecimiento de la balanza energética en los próximos años. En la proyección oficial, el aporte energético gana volumen a medida que se amplía la capacidad para evacuar producción, con el objetivo de sostener exportaciones y reducir importaciones. El salto no se explica por un único factor, sino por la combinación de producción, logística y mercados.
Más adelante, el documento coloca el cambio de escala en el ingreso del GNL, que aparece como bisagra para pasar a números más altos a partir de 2030. En esa parte del recorrido, la balanza energética treparía a USD 30.000 millones en 2030 y USD 40.000 millones en 2031, para luego moverse con menor aceleración y estabilizarse cerca de esos niveles. El mensaje implícito es que el mayor crecimiento se concentra cuando entra en operación una nueva vía exportadora.
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El capítulo minero tiene una dinámica distinta dentro del mismo planteo. Según la proyección, la balanza minera se mantendría alrededor de USD 6.000 millones hasta 2030, sin un cambio brusco en la primera parte de la década. Recién en el siguiente tramo aparece el salto, asociado al ingreso de proyectos de cobre que aplicaron al RIGI, con un paso a USD 15.000 millones.
A partir de ese punto, el esquema expone una aceleración fuerte para minería: USD 23.000 millones en 2032 y USD 31.000 millones en 2035, con una multiplicación de varias veces frente al panorama actual. La lectura que propone Economía es que el mayor volumen llega cuando maduran inversiones de gran escala y se convierten en exportaciones sostenidas. En el reparto final del saldo proyectado a 2035, el número se completa con USD 44.000 millones por energía y USD 31.000 millones por minería.
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El punto de partida que usa el oficialismo para sostener el sendero es el desempeño de 2025, con un superávit energético récord de USD 7.815 millones. Ese resultado se explica por exportaciones por USD 11.086 millones y una baja de importaciones a USD 3.271 millones, además del aumento en cantidades exportadas que contrarrestó un contexto de precios más bajos. La proyección toma ese piso como señal de cambio en la balanza sectorial.
En el fondo, el esquema funciona como una hoja de ruta donde cada cifra está atada a un “momento” de la infraestructura y del perfil productivo. Si el tramo energético se apoya en producción, transporte y salida exportadora, el tramo minero depende de la entrada efectiva de proyectos de cobre bajo el régimen vigente. El dato relevante para la discusión macro es que el ministerio plantea que el flujo de divisas vendría por la combinación de ambos complejos, con un cambio de escala marcado hacia la década de 2030.
Fuente: Más Energía
















