
La deuda digital presiona a los hogares y crecen los créditos que no se pagan
Actualidad27/01/2026
REDACCIÓN
Un informe privado muestra que una porción creciente del ingreso mensual se destina a cuotas, mientras se duplica la mora prolongada en préstamos no bancarios.


La situación financiera de los hogares argentinos refleja un endurecimiento sostenido del repago en el segmento de créditos digitales. Los compromisos asumidos con billeteras virtuales y prestamistas no bancarios absorben hoy el 33% de los ingresos mensuales, el nivel más alto desde que existen registros sistemáticos, de acuerdo con un análisis de la consultora EcoGo basado en datos oficiales.
El problema no se limita al peso de las cuotas. La calidad del crédito mostró un deterioro marcado durante el último año: la proporción de préstamos considerados “irrecuperables”, aquellos con más de doce meses de atraso, pasó del 2,6% al 6,4% en apenas un año. El salto expone una dificultad creciente para sostener los pagos en un contexto de ingresos ajustados.
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Cuando se observa el conjunto de obligaciones, el cuadro se vuelve más exigente. Al sumar la deuda con la banca tradicional, el endeudamiento total de los hogares equivale al 140% de sus ingresos mensuales, una relación que deja poco margen para absorber shocks de ingresos o aumentos de gastos cotidianos.
Los datos oficiales del Banco Central, relevados hasta noviembre de 2025, indican que el 21,4% de la deuda con el sector fintech presenta irregularidades en el pago, una tasa que se triplicó frente al año anterior. En términos monetarios, de los $12,6 billones prestados por el sistema no bancario, $2,7 billones muestran problemas de cobro.
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La directora de EcoGo, Marina Dal Poggetto, explicó el trasfondo del fenómeno al señalar: “Muchas personas que tienen acceso a crédito formal no les alcanza para llegar a fin de mes y usan mecanismos alternativos. Las cuotas en los últimos años se licuaban con la inflación, ahora no se licúa más”. La frase resume el cambio de escenario que enfrentan los hogares.
El estrés financiero también se traslada a la banca tradicional, aunque con amortiguadores distintos. La mora en préstamos personales alcanzó el 11%, mientras que en tarjetas de crédito llegó al 8,4%, una multiplicación por seis en relación con 2024. En este segmento, el débito automático atenúa el atraso, pero no evita la suba de irregularidades.
Fuente: NA.














