
El cometa 3I/ATLAS mostró una actividad inesperada tras su paso cercano al Sol
Actualidad27/01/2026
REDACCIÓN
Observaciones infrarrojas registraron un aumento abrupto en la emisión de agua y gases tras el perihelio, con cambios que aportan datos sobre su estructura interna.


El cometa interestelar 3I/ATLAS, identificado en julio de 2025 como uno de los pocos objetos provenientes de fuera del sistema solar, modificó de manera marcada su actividad luego de acercarse al Sol. Los datos no surgieron de una observación casual: provienen de instrumentos diseñados para medir emisiones térmicas y químicas, y muestran un comportamiento que no se había detectado en fases previas de su recorrido.
Un estudio difundido en arXiv y liderado por Michael Werner analizó información del observatorio espacial NASA SPHEREx. Las imágenes infrarrojas indicaron que, tras el perihelio del 29 de octubre de 2025, el cometa incrementó de forma significativa la liberación de agua, monóxido de carbono y compuestos orgánicos, con niveles muy superiores a los medidos cuando se encontraba entre las órbitas de Marte y Júpiter.
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Antes de ese acercamiento, el objeto mostraba una actividad baja, dominada por emisiones de dióxido de carbono, con señales débiles o ausentes de otros gases. Ese perfil cambió en diciembre: las observaciones revelaron emisiones intensas de H₂O, CO, CO₂, metanol y metano, con un aumento de hasta veinte veces en la cantidad total de gases liberados. Los investigadores interpretan que el calor solar alcanzó capas más profundas del núcleo, activando hielos que permanecían preservados.
El patrón coincide con procesos conocidos en cometas del sistema solar, donde los compuestos más volátiles reaccionan primero y, con mayor calentamiento, emergen sustancias más pesadas. En este caso, el interés radica en que 3I/ATLAS no se formó en nuestro entorno, por lo que su respuesta sugiere que estos mecanismos podrían ser frecuentes en otros sistemas estelares.
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En paralelo, equipos internacionales analizaron el objeto con telescopios ópticos, infrarrojos y radiotelescopios. El proyecto Breakthrough Listen dirigió antenas hacia el cometa para detectar emisiones artificiales. Tras esas observaciones, uno de sus informes señaló: “No encontramos ninguna señal que merezca un análisis adicional”, conclusión respaldada por mediciones del radiotelescopio MeerKAT, que “no detectan señales de origen tecnológico”.
Desde el Observatorio Sudafricano de Radioastronomía, Fernando Camilo destacó el trabajo conjunto y afirmó: “Estamos contentos de contribuir, junto a colegas de todo el mundo, a una comprensión más completa de este fenómeno natural tan extraordinario”. En la misma línea, el Green Bank Telescope informó que “no se detectó ninguna emisión de radio artificial localizada en 3I/ATLAS”.
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Aun con ese consenso observacional, Avi Loeb expresó reservas sobre cerrar el análisis. Señaló que el tiempo de observación fue limitado y sostuvo que “si tienes un evento de baja probabilidad y lo multiplicas por un gran impacto en la sociedad, debe tomarse en serio”, aludiendo a la necesidad de cautela científica ante fenómenos poco comunes.
Luego de su aproximación a la Tierra en diciembre, el cometa se aleja del Sol y reduce gradualmente su actividad, un comportamiento habitual a medida que disminuye la energía recibida. El próximo punto de interés será su paso cercano a Júpiter en marzo de 2026, donde la gravedad del planeta podría alterar levemente su trayectoria y ofrecer nuevas oportunidades de medición sobre un visitante que ya dejó señales claras de cómo responde al calor estelar.
Fuente: LA NACION.















