

Aitana y Venecia dejarán este martes el sanatorio porteño donde nacieron prematuras, mientras Alma continuará internada hasta alcanzar el peso indicado.


El alta de Aitana y Venecia marca un punto sensible para una familia de Santa Cruz que atraviesa su primera reorganización tras un nacimiento excepcional. Las bebas nacieron prematuras y permanecieron en cuidados neonatales en la Sanatorio Sagrado Corazón, donde continúan los controles médicos.
Ambas llegaron al mundo el 16 de diciembre por cesárea y con apenas siete meses de gestación, un cuadro que demandó seguimiento constante. La evolución permitió que dos de las tres hermanas estén en condiciones de egresar este martes, según confirmaron allegados familiares.
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La tercera bebé, Alma, continuará internada algunos días más. La familia la llama “Almita”, y su permanencia responde a un criterio médico claro: alcanzar el peso necesario antes del alta, sin apurar plazos ni reducir controles.
El nacimiento ocurrió en Ciudad de Buenos Aires, a donde llegó su mamá Melany Taboada luego de un traslado complejo desde el sur. El viaje incluyó una escala en El Calafate, ya que el aeropuerto de Río Gallegos permanecía cerrado en ese momento.
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Las tres bebés nacieron con apenas cuatro minutos de diferencia, un detalle que ilustra la coordinación quirúrgica del procedimiento. Desde entonces, la prioridad fue sostener la estabilidad clínica y acompañar el desarrollo fuera del útero, una etapa frecuente en nacimientos prematuros.
El caso tiene además una particularidad estadística. Las trigemelas idénticas son extremadamente infrecuentes, ya que se originan a partir de la fecundación de un solo óvulo que luego se divide en tres embriones genéticamente iguales. En 2025, se registraron apenas tres casos en Argentina, uno de ellos en Santa Cruz.
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El regreso a casa no será inmediato ni completo. La familia volverá a Río Gallegos recién cuando Alma reciba el alta, lo que implica sostener la estadía en Buenos Aires y reorganizar tiempos, gastos y acompañamiento emocional durante la espera.
En paralelo, Melany y Carlos, los padres, enfrentan un escenario económico ajustado. Solo uno de los dos cuenta con estabilidad laboral, y el crecimiento del grupo familiar exige buscar un nuevo alquiler una vez que regresen al sur.
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Mientras tanto, los costos de alojamiento y de la crianza inicial se acumulan en la capital. Por ese motivo, la familia recibe apoyo comunitario para afrontar la etapa, tanto durante la internación como de cara a la llegada definitiva de las tres hermanas a Santa Cruz.
fuente: La Opinión Austral

















