
VMOS cumple un año y acelera el perfil exportador del petróleo de Vaca Muerta
Actualidad28/01/2026
Sergio Bustos
Con más de la mitad de la obra ejecutada, el oleoducto empieza a transformar el potencial productivo en capacidad real de transporte hacia el mar.


El crecimiento del petróleo de Vaca Muerta dejó de depender solo de la productividad de los yacimientos. La infraestructura comenzó a marcar el ritmo del negocio y, en ese escenario, el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aparece como el proyecto que redefine la escala exportadora del crudo argentino.
A un año del inicio de su construcción, el oleoducto muestra avances que superan el 50% de ejecución y permiten proyectar un salto concreto en la capacidad de transporte. El objetivo central es claro: llevar el petróleo desde la cuenca neuquina hasta el Mar Argentino, con una salida directa a los mercados internacionales.
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VMOS se convirtió además en el primer proyecto del sector petróleo y gas incluido en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esa condición le otorgó previsibilidad financiera y regulatoria, en un contexto donde las obras de gran escala resultan determinantes para sostener el crecimiento energético.
El proyecto contempla la construcción de 437 kilómetros de ducto, junto con estaciones de bombeo, instalaciones eléctricas y una terminal portuaria en Punta Colorada. Esa terminal contará con una capacidad de almacenamiento de 720.000 metros cúbicos, pensada para operar con volúmenes propios de exportaciones a gran escala.
En su diseño final, el sistema permitirá exportaciones anuales superiores a los 15.000 millones de dólares en shale oil, una cifra que cambia la ecuación del sector. La infraestructura apunta a resolver el principal límite del no convencional: la evacuación de producción en forma sostenida.
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Durante 2025, los trabajos avanzaron en distintos frentes. En la Estación Cabecera Allen, se completaron etapas relevantes en la construcción de tanques, con el levantamiento de las últimas virolas del TK 7 y el cierre de soldaduras finales en el TK 8, además de progresos generales en servicios e infraestructura.
La Estación de Bombeo 1 Chelforó también mostró avances significativos en obra civil. Allí se completaron bases, premoldeados, drenajes y trabajos de piping, consolidando un punto esencial para el funcionamiento integral del sistema de transporte.
En paralelo, el tendido del oleoducto alcanzó un punto técnico determinante. Se finalizaron las soldaduras de línea regular y se realizaron las pruebas hidráulicas, junto con 76 cruces especiales que incluyeron caminos, arroyos y otras intersecciones complejas.
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La Terminal Punta Colorada concentró trabajos tanto en tanques como en obra civil. Se completaron virolas en los tanques TK 404 y TK 401, mientras continuaron las tareas de movimiento de suelos, cañeros, campamentos y cerramientos, preparando el área para la futura operación portuaria.
Las proyecciones para 2026 marcan una etapa de definiciones técnicas. Está previsto el Cruce Horizontal Dirigido del Río Negro, nuevas pruebas hidráulicas durante el primer bimestre del año y el inicio de la obra marina, que se extenderá a lo largo del período.
También se proyecta el comienzo de la Estación de Bombeo 2 Santa Rosa y de una tercera estación, junto con la finalización de trabajos en Allen, Chelforó y Punta Colorada. El cronograma tiene como horizonte la puesta en marcha operativa en enero de 2027.
Según lo planificado, el oleoducto iniciará su operación con un bombeo de 180.000 barriles diarios, con una segunda fase que permitirá escalar hasta 550.000 barriles por día. Ese volumen coloca a la Argentina en condiciones de sostener exportaciones energéticas continuas, con impacto directo en divisas y actividad económica.




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