
Bahía Creek, el pueblo costero que lucha para no ser “comido” por un médano
Actualidad28/01/2026
Sergio Bustos
En Bahía Creek, un grupo reducido de vecinos sostiene acciones comunitarias para frenar la arena que ya sepultó viviendas y pone en riesgo la continuidad del pueblo.


El avance constante de un médano gigante transformó la vida cotidiana de Bahía Creek, una pequeña localidad costera ubicada a unos 150 kilómetros de Viedma. Lo que durante años fue un balneario tranquilo hoy convive con una amenaza concreta: la arena que se desplaza y comienza a cubrir viviendas, calles y estructuras completas.
El fenómeno no responde a un evento aislado. Vecinos del lugar explican que el cambio en la dirección de los vientos alteró un equilibrio natural que durante décadas mantuvo a raya a los médanos. Ahora, el desplazamiento de arena avanza desde el norte y el oeste, empujando toneladas de material hacia el casco del pueblo.
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Uno de los habitantes permanentes es Raúl, quien llegó hace seis años y administra alojamientos turísticos. Desde su experiencia cotidiana, describió el impacto del fenómeno con crudeza. “Muchas de las casas tapadas quedaron con todos los muebles y objetos dentro”, relató. “Dejaron hasta las sábanas porque les daba mucha impotencia lo que estaba pasando”.
Las consecuencias ya son visibles en los límites del pueblo. Restos de chapas, estructuras colapsadas y viviendas parcialmente enterradas marcan zonas que alguna vez estuvieron habitadas. La arena cubrió espacios sin dar margen para rescatar pertenencias ni estructuras.
Ante la falta de respuestas oficiales, los vecinos decidieron organizarse. La primavera de 2025 marcó el momento en que comenzaron a reunirse para intentar soluciones propias. “El Estado nunca hizo nada para ayudarnos. No recibimos ni siquiera asesoramiento para ver cómo se puede detener el avance del médano sobre las casas”, expresó Torno, otro de los residentes.
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Las primeras acciones apuntaron a una idea básica: humedecer la arena para evitar que el viento la desplazara. Con recursos limitados, instalaron un sistema de riego con aspersores y una bomba solar que se activa automáticamente. “Instalamos un sistema de riego con aspersores y bomba solar que se activa de forma automática al amanecer”, explicó Raúl.
El resultado inicial no fue el esperado. El viento continuó moviendo la arena, sin que el riego lograra detenerla. “Todo lo aprendimos a partir de prueba y error. No tenemos a nadie del Estado que pueda asesorarnos”, reconoció. Sin embargo, el sistema encontró un nuevo uso.
Los vecinos comenzaron a plantar especies nativas sobre el médano, aprovechando la humedad generada por el riego. Olivillos, tamariscos y siempreverdes empezaron a crecer en las laderas, con la intención de formar una defensa natural que fije la arena.
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A esa estrategia se sumó la colocación de cañas, dispuestas como barreras para frenar el desplazamiento. “Crecen y forman como un dique de contención ante el avance de la arena sobre el pueblo”, explicó Torno. La idea es construir varias líneas de contención, cada vez más alejadas de las viviendas.
Bahía Creek tiene una dinámica particular. En verano, cerca de 800 personas ocupan unas cien casas. El resto del año, apenas siete habitantes permanecen en el lugar, sosteniendo infraestructura, servicios básicos y ahora también la defensa frente al médano.
La organización comunitaria no es nueva. Los vecinos ya habían impulsado mejoras como un depósito de residuos, arreglos en la plaza y la instalación de cámaras de seguridad. Sin embargo, el avance de la arena plantea un problema de otra escala.
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Mientras evalúan alternativas como retirar la arena para su uso en obras, el día a día impone otras urgencias. La distancia con centros urbanos llevó a pensar en la creación de una salita de primeros auxilios, un objetivo que también se sostiene con aportes vecinales.
Sin certezas ni plazos claros, Bahía Creek resiste con lo que tiene a mano. La arena sigue avanzando, pero también lo hace la organización de quienes eligieron quedarse y evitar que el pueblo desaparezca bajo el médano.














