

En la radio, toda la estructura de programación y discurso radiofónico, deben ser previsibles, porque no se debe someter a la audiencia a cambios permanentes en horarios tanto de programas como de segmentos, columnas y servicios.


Es decir que el oyente tiene que saber, con qué se encontrará cada vez que sintonice su emisora preferida en un horario determinado. Es una idea clave en la teoría y práctica radiofónica.
La radio necesita previsibilidad, pero entendida en un sentido virtuoso, no rutinario.
Esa previsibilidad es lo que construye confianza, hábito y fidelidad. Cuando alguien gira el dial (o toca una app), no quiere sorpresas de identidad: quiere confirmar que está en “su” radio.
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Esto es:
Informativos en horario, columnas y segmentos en los horarios anunciados, programas que comienzan a tiempo, cortinas musicales identitarias, tanto de segmentos de noticias como de columnas de opinión que las presentan. Eso es previsibilidad.
La previsibilidad de los contenidos radiofónicos permite al oyente anticipar y planificar su consumo, fomentando hábitos regulares de escucha. Esto genera confianza y lealtad en la audiencia al ofrecer estructuras programáticas consistentes, como horarios fijos para segmentos clave.
En un contexto competitivo con opciones digitales, esta predictibilidad se convierte en una ventaja estratégica para las emisoras.

Imprevisibilidad de contenido
Cuando eso se rompe —cuando una emisora hoy es musical, mañana opinativa, pasado gritona— el oyente se pierde. Y cuando el oyente se pierde, se va. Se rompe el vínculo que los unía, la confianza
La estructura que se ofrece al oyente, debe ser reconocible, pero el contenido no puede ser mecánico. Previsible no es sinónimo de aburrido o rígido
La radio vive de la actualidad, del clima social, del imprevistos, pero dentro de un marco conocido.
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La radio debe sorprender sin desorientar.
Previsibilidad de formato
Es cierto, ademas cuando la gente quiere informarse sabe que la emisora pasa los noticieros en hora punto. Si esto no sucede se está defraudando al oyente
Cuando una emisora anuncia —explícita o implícitamente— que el noticiero va “en hora punto”, no es un detalle técnico: es una promesa editorial. El oyente acomoda su rutina en función de eso. Si a las 8 no hay noticias, no es una omisión: es una ruptura de confianza, una estafa. Y en radio, la confianza es capital simbólico.
El oyente no solo busca información, busca certeza temporal:
“A las 7 me informo”
“A las 12 escucho el resumen”
“A la noche cierro el día con el informativo”
Si en ese momento encuentra:
Música, charla frívola o superficial, publicidad extendida, o improvisación, lo que siente es defraudación.
La radio no compite solo por contenidos, compite por confiabilidad.
Algo de contexto
La radio no es solo un medio de comunicación: es un hábito social. Desde sus orígenes, construyó una relación cotidiana con el oyente basada en una lógica simple pero poderosa: saber qué va a pasar y cuándo va a pasar. Esa previsibilidad no limita al medio; por el contrario, lo fortalece.
Cuando una persona sintoniza una emisora, no lo hace al azar. Lo hace porque reconoce una identidad: un tono, una línea editorial, unas voces, una manera de informar y de acompañar.
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En ese sentido, la previsibilidad no debe entenderse como rutina vacía, sino como coherencia. El oyente vuelve porque encuentra lo que espera encontrar.
Uno de los pilares más claros de ese pacto entre la radio y su audiencia es el noticiero en hora punto. Allí la previsibilidad adquiere un valor casi contractual. El oyente organiza su tiempo sabiendo que, a determinada hora, la emisora le ofrecerá información jerarquizada, verificada y relevante. No es un capricho técnico: es una promesa implícita.
Cuando esa promesa no se cumple —cuando el noticiero se retrasa, se diluye o directamente no sale— el efecto no es neutro. El oyente siente que fue defraudado. Y en radio, la defraudación no suele tener segunda oportunidad: basta con un giro del dial o un toque en la pantalla para que esa confianza se pierda.
La radio compite en muchos frentes, pero sobre todo compite por confiabilidad. En un ecosistema saturado de información fragmentada, rumores y urgencias artificiales, el oyente valora profundamente la certeza: saber que a tal hora habrá noticias, que el formato se respeta y que la emisora cumple con su palabra.
Esto no implica rigidez ni falta de creatividad. La clave está en una fórmula clásica pero vigente: previsibilidad de formato, imprevisibilidad de contenido. El oyente sabe cuándo informarse, aunque no sepa qué noticia abrirá el informativo. Esa combinación mantiene el interés sin generar desorientación.
Cuando una emisora pierde esa coherencia —cuando confunde horarios, mezcla géneros sin criterio o relativiza lo informativo— no solo debilita su programación: erosiona su identidad. Y sin identidad, la radio deja de ser referencia para convertirse en ruido de fondo.
En definitiva, la radio puede y debe sorprender, emocionar y adaptarse a los nuevos tiempos. Pero nunca debería hacerlo a costa de su esencia. Porque, como regla no escrita del medio, sigue siendo cierto que la radio debe sorprender sin desorientar, y cumplir siempre aquello que promete al oyente.
Y ya que hablamos del noticiero, este cumple varias funciones que no están a simple vista.
- Ordena la grilla,
- Jerarquiza la información,
- Legitima a la emisora como medio periodístico,
- Refuerza el hábito de escucha.
Cuando no aparece, el mensaje implícito es peligroso: le está diciendo al oyente que: “Lo informativo no es prioritario”. Y eso, especialmente en contextos de crisis o alta sensibilidad social, es letal para la credibilidad de la empresa y levantarla del suelo puede costar dinero y mucho tiempo.
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Referencias.
https://radionotas.com/2024/01/26/consejos-para-mejorar-su-interaccion-con-los-oyentes-de-radio/
Horacio Barrios, es Periodista, Locutor, Productor, asesor e investigador independiente de Radio argentino, de extensa trayectoria en el medio, habiendo colaborado activamente con Radio Rivadavia, Radio Continental y Radio Nacional, ejerció en los Informativos de Radio 10, FM Mega, Radio del Plata, América 24 TV de Capital Federal, en LU9 Radio Mar del Plata, LU6 Emisora Atlántica y Canal 10 de la ciudad balnearia. Lleva escritos más de un centenar de artículos sobre la radio, publicó varios libros sobre ese medio de comunicación, dio charlas en Universidades de Argentina sobre radio y participó de trabajos colectivos de investigación junto a colegas de todo el continente Latinoamericano. Colabora con el programa “Franca Controversia de” Radio UdeG de la Universidad de Guadalajara, México. Sus trabajos pueden encontrarse en www.academia.edu,
















