Faustino Oro rozó el golpe del torneo y se fue de Países Bajos con gusto amargo

Deporte01/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Faustino Oro. Foto Prensa Tata Steel Chess/Lennart Ootes
Faustino Oro. Foto Prensa Tata Steel Chess/Lennart Ootes/Olé

El prodigio argentino de 12 años empató tras tener la victoria cerca ante Marc’Andria Maurizzi. Terminó 6° con 7 puntos y subió su Elo a 2526.

A veces un empate pesa más que una derrota, y en el ajedrez eso se nota en la cara antes que en la planilla. Faustino Oro, con apenas 12 años, cerró su participación en el Torneo Challengers del 88° Festival de Ajedrez Tata Steel con una igualdad que dejó gusto amargo. No por el rival ni por el rendimiento, sino por la sensación concreta de que la victoria estuvo al alcance de la mano y se escapó en el margen mínimo.

El escenario no fue menor: el torneo se jugó en el Polideportivo De Moriaan Center, en Wijk Aan Zee, una ciudad costera de Países Bajos frente al Mar del Norte. Allí, Oro enfrentó en la última jornada al francés Marc’Andria Maurizzi, de 18 años, campeón francés, ex campeón mundial juvenil y N° 133 del mundo. En ese contexto, el empate no suena a resultado chico, pero el desarrollo de la partida lo convirtió en otra cosa.


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La partida se extendió durante 46 jugadas de una Apertura Española y demandó algo más de cuatro horas de juego. Oro llevó las piezas blancas y, desde el comienzo, eligió un planteo ambicioso, con búsqueda de iniciativa y presión constante. La historia ya tenía antecedente: se trató del segundo duelo entre ambos, luego de un cruce en Túnez 2025, donde el francés se impuso.

El punto de quiebre llegó temprano en términos estratégicos. Tras 17 jugadas, el argentino decidió cambiar un caballo por tres peones, una apuesta que exige precisión y lectura fina del ritmo del juego. La jugada le permitió mantener la iniciativa, pero lo obligó a caminar sobre una línea delgada: un descuido podía dejarlo mal parado para el final. En esa clase de posiciones, el tablero no perdona y el reloj tampoco.


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Y el reloj, justamente, empezó a jugar su propia partida. Al movimiento 22, a Oro le quedaban apenas 30 minutos para completar 18 jugadas, con un control reglamentario que exige llegar a las primeras 40 en 120 minutos. La posición parecía “a punto de estallar”, pero el problema no era solo encontrar la mejor jugada, sino encontrarla rápido. Maurizzi, con mejor manejo del tiempo, intentó incomodar y empujar errores.

El francés cometió dos fallas consecutivas en las jugadas 25 y 26, y ahí la partida cambió de temperatura. La posición de Maurizzi quedó inferior y Oro quedó muy cerca de ganar, con una ventaja que pedía un remate preciso. El texto marca un instante decisivo: el movimiento 28, donde el avance correcto de un peón le garantizaba la ganancia de una pieza. Sin embargo, Oro movió el peón equivocado y el tablero volvió a equilibrarse.


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Lo más frustrante para el joven argentino es que la oportunidad regresó. Siete movimientos después, en la jugada 35, el rival volvió a fallar y dejó otra puerta abierta. Para entonces, Oro jugaba casi con el pulso en la garganta: le quedaban dos minutos para hacer cinco jugadas y alcanzar el control del tiempo. Tenía dos casillas para su dama que, según el relato, abrían el camino ganador, pero no encontró la continuidad o eligió un plan que después comprobó que no era el correcto.

La secuencia final quedó marcada por el apuro y la necesidad de asegurar el control. Intercambiaron piezas, Oro ejecutó la jugada 40 con apenas 44 segundos en el reloj y la posición derivó en igualdad absoluta. La repetición de jugadas selló el empate y también el fastidio inmediato. El resultado fue sólido, pero la historia de la partida explica por qué el empate dolió más que otros empates.


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Con todo, el balance del torneo muestra un salto contundente. Oro terminó  con 7 puntos, producto de 4 victorias, 3 derrotas y 6 empates, y duplicó lo que había sumado en 2025 en su debut en esta competencia. Además, aumentó su Elo en 10 puntos, hasta 2526, y superó en la tabla a tres grandes maestros con Elo superior a 2600: V. Ivic (2638), Daniil Yuffa (2604) y E. L’ami (2634). En Wijk Aan Zee, además, venció a dos grandes maestros en un mismo torneo, un dato que subraya la dimensión real de la actuación.

El torneo también dejó claro que el objetivo de sumar una nueva norma de gran maestro no estaba en juego en esta cita. Oro sabía que para buscarla debía llegar a 7,5 puntos, pero aun alcanzándolos no le habrían servido por un cambio reglamentario de FIDE 2022, que exige que una de las normas se logre en un torneo abierto y que las otras dos sean en cerrados. El Tata Steel Challengers se considera cerrado por invitación, y Oro ya consiguió dos normas en torneos cerrados (Madrid y Buenos Aires).


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Por eso, el próximo tramo ya se discute en términos de calendario y estrategia. El texto plantea un dilema que mezcla ambición y logística: buscar un torneo abierto que termine antes del 10 de marzo para intentar el título con plusmarca, o seguir el plan de 2026 con competencias abiertas en España entre abril y mayo. La decisión quedará en manos de Oro y su familia, con Alejandro y Romina en el centro de esa planificación, mientras llegan propuestas desde distintos puntos del mapa del ajedrez.

Fuente: Infobae.

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