
Detectan bajo el Pacífico un resto geológico de hace 250 millones de años
Actualidad02/02/2026
Sergio Bustos
Científicos identificaron una estructura enterrada a gran profundidad que desafía los modelos clásicos del manto terrestre y conserva la huella de un océano desaparecido.


La dinámica del planeta suele explicarse como un proceso continuo de reciclaje, donde la superficie se renueva y el pasado desaparece bajo capas de tiempo. Sin embargo, un hallazgo reciente pone en discusión esa idea y sugiere que la Tierra conserva memorias mucho más antiguas de lo que se creía, ocultas en regiones inaccesibles.
Un equipo internacional de investigadores logró identificar un fragmento de corteza oceánica que se hundió hace más de 250 millones de años y que aún permanece distinguible en el interior del planeta. La estructura se localiza bajo el océano Pacífico, a una profundidad que alcanza los 660 kilómetros, dentro de la llamada zona de transición del manto.
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El trabajo fue liderado por científicos de la Universidad de Maryland y publicado en la revista Science Advances. A través de técnicas de imagen sísmica avanzada, los especialistas observaron una región del manto con características anómalas, más fría y espesa de lo habitual, ubicada bajo la dorsal del Pacífico Oriental.
Según los datos obtenidos, se trata de restos de una antigua zona de subducción, donde una placa oceánica se hundió bajo otra durante la era en que los dinosaurios dominaban la superficie. A diferencia de lo que indican los modelos clásicos, ese material no descendió hasta las capas más profundas del planeta, sino que quedó atrapado en un nivel intermedio.
Los registros sísmicos revelaron una anomalía clara: velocidades sísmicas más altas, un indicador de temperaturas más bajas y composición diferente al entorno. Esa firma permitió identificar al bloque como un verdadero fósil geológico, conservado durante cientos de millones de años.
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El hallazgo también ofrece una posible explicación a una vieja incógnita de la geofísica. Los investigadores plantean que esta placa antigua pudo haber actuado como una barrera física dentro del manto, influyendo en la forma y comportamiento de la Provincia de Baja Velocidad de Cizalla del Pacífico (LLSVP), una de las estructuras más enigmáticas del interior terrestre.
Otro aspecto que llamó la atención del equipo es la lentitud con la que se desplaza el material subducido. Las estimaciones indican que el movimiento a través del manto podría ser hasta un 50% más lento de lo previsto, lo que obliga a revisar supuestos centrales sobre la circulación interna del planeta.
Esa resistencia al movimiento sugiere que el manto no funciona como un sistema homogéneo. Por el contrario, presenta zonas donde el flujo se desacelera o se estanca, una condición que puede tener efectos de largo alcance sobre procesos como el vulcanismo, la tectónica de placas y la distribución del calor interno.
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Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron miles de registros de ondas sísmicas conocidas como SS precursors, que rebotan en las discontinuidades internas del planeta. Al combinar esos datos con modelos globales y análisis estadísticos, lograron reconstruir con alta precisión la estructura del manto bajo el Pacífico.
La mejora sostenida en la calidad de los datos sísmicos permitió alcanzar un nivel de detalle inédito. Los investigadores consideran que este descubrimiento podría ser solo uno entre muchos y que otras estructuras similares podrían permanecer ocultas en distintas regiones del planeta.
El equipo encabezado por Jingchuan Wang ya trabaja en extender el análisis a otras zonas del Pacífico y del mundo. El objetivo es entender cómo estas huellas profundas influyen en la historia térmica y estructural de la Tierra, revelando un planeta con una memoria interna mucho más persistente de lo imaginado.















