
"Tucuras" se presentó en Madryn con una charla sobre incendios, turismo y futuro
Enfoques06/02/2026
REDACCIÓN
El escritor Gustavo de Vera presentó su novela en la Casa Toschke y, entre la historia galesa y personajes reales, abre preguntas sobre lo que hoy sucede en Chubut y cómo se sostiene una comunidad.
Puerto Madryn recibió una nueva presentación de Tucuras, pero la invitación no quedó encerrada en el mundo literario. En diálogo con #LA17, Gustavo de Vera adelantó que la novela viaja “por muchos lugares” y ahora lo trajo a la ciudad con un encuentro abierto al público. La cita fue en la Casa Toschke, en plena Semana de la Cultura Galesa, con una “programación tremenda”, según describió.
La llegada del autor tiene un condimento particular: no se presenta solo como escritor, sino como alguien que vuelve a un lugar afectivo y compartido. De Vera contó que la invitación de la Asociación Cultural Galesa de Puerto Madryn lo “sorprende gratamente” y, a la vez, lo “honra”, porque lo pone frente a un público distinto. “Poder compartir también un poco de lo que es la creación de esta obra”, dijo.


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En el centro del libro aparece la historia, pero desde un modo ficcional que busca resultar cercano. De Vera remarcó que Tucuras se ubica entre 1865 y 1890 y se apoya en fuentes históricas para reconstruir el nacimiento de un Chubut que todavía se reconoce en sus tensiones. “Registra de alguna manera el inicio, la gestación del Chubut actual”, explicó, y puso el foco en cómo la llegada galesa empuja organización poblacional, censos y producción.
Ese recorrido no se arma desde una mirada aislada, sino con una base documental fuerte anclada en la propia comunidad. Cuando le preguntaron cuánto aportó el mundo galés a la investigación, la respuesta fue directa: “Muchísimo. Si no hubiera sido imposible”. Mencionó desde Abraham Matthews hasta compilaciones como las cartas de colonos publicadas por Coronato, además de materiales sobre Patagonia, pueblos originarios y la Conquista del Desierto.
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La presentación en Madryn también fue una puerta de entrada para quienes se acercaron por curiosidad, por pertenencia o por historia familiar. De Vera propuso un anticipo del relato: “tomar como excusa a cuatro niños de la colonia galesa” y seguir su crecimiento para observar la transformación de la colonia. En ese camino aparecen canales, trabajo cooperativo, tensiones internas, encuentros y choques con culturas originarias, y la llegada de otros inmigrantes, como gallegos e italianos, que encuentran su lugar cuando la colonia se asienta.
En esa mezcla, el libro no busca una postal complaciente, sino una trama que muestre conflicto y contradicción. “Si uno solamente muestra la parte romántica parece que fuera algo anodino”, sostuvo, al justificar por qué la novela pone sobre la mesa disputas y fricciones. Para el autor, narrar los acuerdos “desde las diferencias” no romantiza: muestra el costo de sostener vínculos en un territorio duro.
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Por otro lado, el propio De Vera relacionó esa lectura histórica con el presente inmediato de Chubut, sin convertir el encuentro en un discurso político. En la entrevista mencionó que “en Esquel se esté quemando el Parque Nacional de Alerces” obliga a replantear de qué vive y con qué atrae una región que dependía de esos paisajes. También apuntó a la preocupación por el impacto turístico y a la idea de que hay pérdidas que no se recuperan de una temporada a otra.
A ese mapa de urgencias sumó otra situación que, según dijo, obliga a replantear convivencia y futuro económico. Señaló que “Comodoro se esté quedando sin empresas petroleras” empuja a “reconfigurar” cómo persiste una sociedad y sobre qué bases se sostiene. En ese tramo, la conversación dejó de ser solo literaria: se convirtió en una reflexión sobre identidad y sobre la necesidad de inventar recursos culturales y comunitarios cuando los tradicionales se corren.
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El autor volvió entonces a la experiencia galesa como ejemplo de adaptación, sin idealizarla. Recordó que muchos llegaron esperando un vergel y encontraron “aridez patagónica”, y que algunos eligieron irse. “No había riego y los colonos hicieron los riegos, los canales de riego colaborativamente”, explicó, con una imagen concreta de trabajo en conjunto que conecta pasado y presente sin necesidad de moralejas.
















