
El nuevo IPC quedó en pausa y la salida de Lavagna expuso una pelea silenciosa dentro del Indec
Política06/02/2026
REDACCIÓN
El Gobierno postergó el cambio en la medición de inflación y la renuncia del titular del organismo dejó al descubierto tensiones previas sobre metodología, tiempos y control del dato.


La renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec no solo sorprendió por el momento elegido, sino porque ocurrió a días de un anuncio que venía preparándose desde hacía meses: el lanzamiento de un nuevo Índice de Precios al Consumidor. Con su salida, el cambio quedó postergado sin fecha definida.
El nuevo IPC buscaba actualizar una canasta que todavía se calcula con patrones de consumo de hace más de veinte años, basados en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004. En esa medición aún aparecen productos y servicios prácticamente en desuso, como accesorios de fax, VHS o revelado de fotos.
La intención era que rubros como Vivienda, servicios públicos y Transporte ganaran peso en la medición, reflejando hábitos actuales. El cambio se había comunicado en octubre y el calendario preveía aplicarlo desde enero, incluso contemplado por el Banco Central en su Informe de Política Monetaria.
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También era un pedido explícito del FMI, según el último Staff Report. Pero dentro del Ejecutivo, el clima empezó a cambiar. Fuentes oficiales aseguran que hace poco más de un mes se decidió aplazar la implementación hasta que se consolide el proceso de desinflación, proyectado para mediados de 2026.
Esa decisión generó fricción con Lavagna, que no coincidía con dar marcha atrás después del anuncio público. La tensión se trasladó rápidamente al plano político, aunque el conflicto de fondo era metodológico y de control sobre los tiempos del índice.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó bajarle el tono al impacto del cambio y sostuvo: “La visión nuestra es que no hay que modificar el índice ahora”. También afirmó que el resultado no variaría demasiado: “Marco corrió los números del año pasado y da prácticamente lo mismo”.
En Casa Rosada, sin embargo, el malestar fue más directo. Allí interpretaron que el momento de la renuncia no fue casual y deslizaron que eligió un día de alta visibilidad mediática. Desde el Frente Renovador, espacio al que Lavagna era cercano, respondieron que la relación se quebró hace más de un año.
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Caputo, por su parte, insistió en un cierre formalmente amistoso: “Lavagna se fue en condiciones completamente amigables, tanto conmigo como con el Presidente”. Pero la salida dejó en evidencia que el vínculo ya venía desgastado.
Las diferencias no se limitaban al IPC. También hubo conflictos por encuestas vinculadas al turismo, como la ETI y la EOH, que miden, entre otros puntos, cuántas divisas gastan los visitantes extranjeros. En el área que conduce Daniel Scioli cuestionaban que esos consumos no se reflejaban de manera realista.
Como consecuencia, se cortó el financiamiento para esas publicaciones y se espera que la Secretaría de Turismo avance con una medición propia. En diciembre, el Indec había advertido que desde enero de 2026 habría cambios en la difusión de esos datos.
En ese comunicado, el organismo sostuvo: “El Instituto hará todos los esfuerzos a su alcance para mantener la mayor cantidad de indicadores del sector disponibles”, aunque con modificaciones en periodicidad y presentación.
Mientras tanto, el Gobierno ya definió un reemplazo: Pedro Lines, un técnico que se desempeñaba como director del Indec desde 2018. En Casa Rosada aseguran que su perfil busca transmitir continuidad interna en medio de una discusión sensible.
Con el nuevo IPC en pausa y un recambio en la conducción, el Indec queda otra vez en el centro de atención pública. No por el número de inflación en sí, sino por la disputa política e institucional que rodea a la forma de medirla.






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