
La nueva escuela que se construye en Madryn: cómo se arma el complejo educativo
Chubut11/02/2026
REDACCIÓN
En el Barrio Presidente Perón, el proyecto dejó de ser idea y entró en etapa de definiciones, con obras por fases y una organización escolar que no se abre de golpe.


El anuncio del complejo educativo de gestión estatal en el Barrio Presidente Perón de Puerto Madryn dejó de moverse en el terreno de los planos y empezó a transitar una fase más concreta, con tareas en paralelo. En una entrevista con #LA17, el ministro de Educación del Chubut, José Luis Punta, explicó que el esquema ya no se presenta como una intención a futuro, sino como un proceso en marcha, con compromisos firmados, plazos de trabajo y una organización interna que empieza a tomar forma.
Según detalló el ministro, el proyecto ya cuenta con el acuerdo firmado, y eso cambia el tono de la discusión: “ya no es más proyecto”, afirmó, al marcar que la iniciativa entró en la etapa de concreciones. En su explicación, el avance se divide en dos carriles que corren a la vez: el edilicio, por un lado, y el pedagógico y organizativo, por otro, con roles definidos para cada actor que integra la propuesta.
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Punta indicó que la parte edilicia queda bajo la responsabilidad de la Fundación de Aluar y la empresa, con un camino que sigue sus propios tiempos. Aclaró que ese tramo se organiza por etapas, con una primera fase prevista dentro del año, sin prometer un corte inmediato de cinta. El ministro lo planteó como una obra que se ejecuta con plazos y secuencias, no como un edificio que aparece de una semana a la otra, y remarcó que ese componente avanza por un carril específico.
En paralelo, describió la construcción institucional de la escuela, donde el Estado provincial se concentra en el diseño de funcionamiento. Allí aparece una comisión tripartita, y una tarea concreta: la redacción del sistema que ordena esa forma de gestión. El ministro señaló que ya hubo reuniones y que el texto que regula ese mecanismo está en marcha, al punto de decir “lo tengo justamente acá sobre la mesa”, como señal de que no se trata de un esquema abstracto.
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En ese marco, Punta sostuvo que la apertura del complejo no se plantea para este año, sino para el próximo: “está previsto que sea el año que viene y así va a ser”, dijo. Sin embargo, advirtió que la escuela no nacerá con todos sus niveles funcionando al mismo tiempo, porque el crecimiento se piensa por capas. El ministro explicó que abrir tres niveles juntos en una creación escolar resulta casi imposible, y que el camino real es iniciar y expandir “año por año y nivel por nivel”.
Ese detalle marca un punto que suele quedar opacado por la expectativa general. La idea de “complejo” suele asociarse a una puesta en marcha completa y simultánea, pero en este caso se plantea un proceso de instalación progresiva, donde cada etapa suma identidad. Punta habló de darle “identidad propia” en el menor tiempo posible, aunque reconoció que la constitución total llevará años, porque el armado institucional no se resuelve solo con infraestructura.
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Más allá del formato, el ministro planteó una definición que busca evitar interpretaciones rápidas sobre el rol de la empresa. Según explicó, el complejo no se piensa como una escuela orientada a formar personal “a medida” de una firma o de una fundación. “No está pensado” desde esa lógica, aclaró, y sostuvo que el eje está puesto en el territorio donde se instala: el barrio, su realidad social y las necesidades concretas de quienes viven ahí.
En esa descripción, el complejo aparece como una herramienta de intervención comunitaria, no solo educativa. Punta sostuvo que la escuela se proyecta para “atender las situaciones de ese barrio”, y que el objetivo incluye mejorar condiciones que van más allá del aula, como servicios y organización del entorno. En su mirada, la presencia escolar funciona también como un articulador de mejoras en la vida cotidiana, con una dimensión social que acompaña la propuesta pedagógica.
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El ministro vinculó esa idea con un concepto más amplio: la escuela como estructura que ordena oportunidades y reduce desigualdades dentro de la ciudad. El complejo se ubica en una zona poblada, con demandas acumuladas, y su sentido —según el planteo oficial— se conecta con facilitar el acceso a la escolaridad en el propio barrio, evitar recorridos extensos y generar un punto de referencia institucional con presencia permanente.
Así, el proyecto del Perón se construye en dos frentes: una obra por etapas y una escuela que se diseña en simultáneo, con una comisión tripartita que ordena el funcionamiento. La apertura prevista para el año siguiente aparece como un primer paso, con crecimiento progresivo por niveles y una definición política que el ministro quiso dejar escrita: no es una escuela “para la empresa”, sino una escuela pensada para el barrio y para el entramado social que la rodea.















