
Nieve en febrero y lluvia por arriba de lo previsto cambian el destino del incendio en Los Alerces
Chubut11/02/2026
REDACCIÓN
Entre Epuyén y Cholila se midieron registros que superaron la proyección y cubrieron de blanco sectores altos. El operativo sostiene recorridos, refuerzos y monitoreo.


El agua llegó cuando más falta hacía, pero no alcanzó para cantar victoria y esa es la tensión que atraviesa el parte operativo. En la zona de incendios vinculados al Parque Nacional Los Alerces, el reporte que recibió el comando marcó lluvias por encima de lo previsto en varios puntos y, además, nieve en sectores altos. Esa combinación bajó temperatura en el suelo y cambió condiciones de trabajo, aunque el fuego todavía no queda fuera de escena.
Laura Mirantes, coordinadora del Comando Conjunto, resumió el impacto con una frase que no admite euforia, pero sí alivio: “No extingue, esto ayuda en los incendios”. La lectura se repite entre brigadistas y pobladores, porque el fenómeno mejora el escenario sin cerrar el problema. En paralelo, el operativo ajusta movimientos para aprovechar la ventana que dejan las bajas temperaturas.
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Los números que circularon en el reporte muestran por qué la jornada sorprendió incluso a quienes siguen el clima día a día. En Lago Cholila se registraron 14,7 milímetros, en El Pedregoso 20,8 milímetros, en Buenos Aires Chico 25,1 milímetros y en Las Golondrinas 19,6 milímetros. El pico, según el mismo informe, se dio en Lago Epuyén con 33 milímetros, un valor que superó lo que se esperaba en algunas áreas.
Mirantes explicó que la proyección previa se movía en una franja menor y que, en varios sectores, el agua corrió ese límite. “Teníamos una máxima prevista de 20, 23 milímetros y en algunos sectores superó ampliamente”, señaló, con la cautela de quien sabe que el incendio no se mide solo por la lluvia del día. La alegría, si aparece, se ata a un respiro operativo y emocional para quienes vienen trabajando hace semanas.
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La nieve agregó una escena que en febrero suena extraña en la cordillera, pero dejó una diferencia concreta en terreno. “Los picos quedaron tapados en nieve”, contó Mirantes, y describió el contraste que relataron pobladores de la zona: “Era impresionante ver una comparativa de lo que dejó el incendio y hoy estás pisando nieve”. En ese cambio, el comando lee una ayuda directa sobre la temperatura del suelo, que suele sostener el riesgo por debajo de la superficie.
Esa misma idea aparece en otra aclaración técnica que el equipo repite para explicar por qué la extinción total demora más. “La temperatura va para abajo, no por arriba”, remarcó la coordinadora, al hablar de la capa más compleja para declarar una zona extinguida. Con menos calor residual en el piso, el trabajo de repaso y control gana margen, pero exige tiempo y presencia sostenida.
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El pronóstico para la jornada siguiente no promete calma completa, porque en el operativo nunca llega “todo completo”. Se espera otra tanda de precipitaciones y una máxima cercana a 10°C, con 75% de humedad relativa, aunque también aparecen vientos del oeste de 40 a 50 km/h y ráfagas que “superen los 70”, según detalló Mirantes. El escenario, entonces, mezcla ayuda climática con un factor que suele complicar: el aire.
En cuanto a la táctica diaria, el comando mantiene recorridos mínimos y sectores de trabajo que ya vienen marcando el ritmo. Mirantes indicó que se sostienen tareas en áreas como Retamal, Tinelli y El Coigüe, además de La Burrada, donde el esfuerzo se concentra con trabajo manual por limitaciones de acceso. “Había sectores donde las máquinas no podían acceder”, explicó, y ese dato define horas de pala y línea corta antes de que el clima vuelva a cambiar.
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En la zona de Villarino y Goya, las precipitaciones arrancaron más temprano y permitieron adelantar refuerzos antes de que el agua cerrara el paso. En Cholila, en cambio, la lluvia llegó pasado el mediodía, mientras que otro foco específico —denominado desembocadura del Tigre del Lago Cholila— sigue bajo monitoreo. Ese incendio comenzó el 5 de febrero y ya contabiliza 209 hectáreas de bosque nativo consumidas, con seguimiento especial tras la caída de 14,7 milímetros.
El operativo conserva un volumen grande de gente en terreno, aunque no todos trabajan al mismo tiempo cuando la lluvia se instala con fuerza. Mirantes habló de “unos 500 brigadistas aproximadamente” y explicó que la actividad se corrió hacia la altura, donde se observan “mini focos” y el acceso depende muchas veces de helicópteros. “Los traslados se hacen a través de los helicópteros, si hay que transportarlos”, puntualizó, en una postal que muestra lo costoso del control en montaña.
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La aparición de nieve en pleno febrero abrió además otra conversación, más amplia que el incendio y vinculada al agua futura. Mirantes lo dijo sin vueltas: “Jamás en la historia nos ha pasado de tener nieve en lo que es el mes de febrero”, y agregó que el tema ya se conversa con el Centro Meteorológico a nivel nacional. En ese punto, el operativo mira el presente, pero el territorio mira el año completo y el recurso hídrico como preocupación de fondo.




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