La ONU advierte que hasta el 20% del pescado mundial podría ser fraudulento

Actualidad12/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
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Un informe de la FAO expone el alcance del engaño en un mercado de 195.000 millones de dólares y detalla riesgos para consumidores, pescadores y océanos.

El comercio mundial de pescado mueve alrededor de 195.000 millones de dólares al año y, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una porción significativa de ese volumen circula bajo prácticas engañosas. El documento advierte que el fraude en la pesca y la acuicultura constituye un fenómeno extendido en distintos continentes. La preocupación excede el plano económico y alcanza la salud pública y la sostenibilidad marina.

El estudio sostiene que no existen estadísticas oficiales consolidadas, aunque diversas investigaciones empíricas ofrecen una referencia preocupante. Esos trabajos estiman que hasta el 20% del pescado que se comercializa en el mundo podría estar afectado por algún tipo de fraude. La tasa supera con amplitud los registros detectados en otros alimentos como la carne o las hortalizas.


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El informe, titulado “El fraude alimentario en el sector de la pesca y la acuicultura”, define este delito como “una práctica deliberada destinada a engañar a otros”. Bajo esa categoría se agrupan conductas que alteran información esencial sobre el producto. La manipulación puede involucrar la especie, el origen, el método de captura o incluso la apariencia física del pescado.

Entre las maniobras más frecuentes figura la sustitución de especies, que implica vender un pez de menor valor como si perteneciera a una variedad más costosa. También se registran casos de etiquetado incorrecto en relación con la procedencia geográfica o la sostenibilidad del recurso. En otros escenarios se agregan colorantes u otras sustancias para modificar el aspecto del producto y hacerlo pasar por más fresco.


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La FAO advierte que el problema no se limita al engaño económico. El consumo de especies no aptas para determinadas preparaciones, como platos crudos, puede generar intoxicaciones. A eso se suma el riesgo sanitario asociado al recongelamiento y al crecimiento bacteriano en cadenas de frío deficientes.

El impacto también recae sobre la conservación de los recursos marinos. Cuando se ocultan capturas que superan cuotas autorizadas o se disfraza el origen de pesca ilegal, se distorsionan los sistemas de control. Esa práctica afecta la biodiversidad y complica los esfuerzos internacionales para garantizar la sostenibilidad de los océanos.


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El incentivo principal aparece vinculado a la rentabilidad. El informe señala que comercializar salmón del Atlántico como si fuera del Pacífico puede generar casi 10 dólares adicionales por kilo. Diferencias similares se observan en el caso de otras especies, donde el origen declarado influye de manera directa en el precio final.

El documento también menciona que “algunos estudios sugieren que hasta el 30% de los productos del mar en restaurantes pueden estar mal etiquetados”. Esa proporción surge de investigaciones realizadas en distintos países y revela la dimensión del problema en el segmento gastronómico. La falta de información clara impide al consumidor tomar decisiones basadas en datos reales.


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Frente a este escenario, la FAO propone fortalecer los sistemas de trazabilidad y armonizar el etiquetado con nombres científicos reconocidos. El uso de herramientas analíticas como pruebas de ADN, análisis de isótopos estables o resonancia magnética nuclear permite verificar especie y procedencia. Estas técnicas aportan evidencia objetiva para detectar irregularidades en la cadena comercial.

El organismo trabaja junto al Codex Alimentarius en la elaboración de estándares internacionales que unifiquen criterios de control. El informe sostiene que la respuesta requiere prevención, aplicación efectiva de la ley y participación activa del sector privado. En un mercado globalizado, la transparencia aparece como condición necesaria para proteger tanto a consumidores como a pescadores que cumplen las reglas.

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