
Cómo organiza Madryn el tránsito cuando la costa se llena y el boulevard Brown colapsa
Chubut16/02/2026
REDACCIÓNTránsito habilita estacionamiento por franjas, registra contactos y ordena el retiro de autos para liberar la costanera. También refuerzan alcoholemias y retienen vehículos.

Puerto Madryn atraviesa jornadas de playa llena y circulación exigida, con el boulevard Brown como termómetro de la temporada. En ese escenario, el área de Tránsito empezó a aplicar una mecánica simple para ordenar sin cortar el disfrute: habilitar estacionamiento por un tramo y, al mismo tiempo, dejar asentado quién estacionó, dónde y con qué contacto. La escena se repite con un gesto concreto: un aviso en el parabrisas que marca el límite de permanencia.
El director de Tránsito de Puerto Madryn, Gustavo Fernández, explicó en #LA17 que el operativo arranca temprano y se concentra en un sector específico del Brown. “A partir de las 7 de la mañana hay personal de tránsito permitiendo el estacionamiento en todo el sector del boulevard Brown entre las calles Fragata Sarmiento y Martín Fierro”, detalló, al describir el punto de mayor concentración de vecinos que bajan a la costa. La decisión, según planteó, busca administrar el flujo sin convertir la playa en una zona imposible de transitar.


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La estrategia no se agota en dejar estacionar, porque el problema aparece cuando llega el momento de liberar la zona y todavía hay autos en la arena o sobre el boulevard. Fernández contó que el personal entrega una advertencia y arma un registro mínimo para poder ubicar al conductor si el vehículo sigue en el lugar. “Obviamente se entrega una notificación en la que se da aviso que hasta las 15 horas está permitido el estacionamiento, se toma también un número de contacto”, afirmó, y sumó que también anotan el dominio para facilitar el aviso.
Ese esquema apunta a evitar una postal que se repite en veranos cargados: autos sin dueño a la vista y calles que se traban cuando la ciudad necesita despejar el sector. La lógica, en palabras del funcionario, es que el retiro ocurra antes de que la circulación choque con montajes, pruebas o concentración de público en la costanera. “La idea es que a las 3 de la tarde ya no vaya ningún vehículo”, dijo, marcando el objetivo de liberar con margen y no con la urgencia del último minuto.
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Fernández también describió la razón operativa de ese corte temporal: después de esa franja horaria, la costanera necesita condiciones para tareas previas de organización. “Cerca de las 16 horas ya van a empezar con las pruebas de sonido”, explicó, en referencia al movimiento que se genera cuando el Brown se transforma en un punto de encuentro masivo. Ese tipo de dinámica, que combina playa, tránsito y agenda pública, obliga a ajustar el minuto a minuto con personal en calle.
El director reconoció, además, que la ciudad viene de varios días con circulación compleja por la concentración de actividades. “Estos días han sido unos días complicados para la circulación en el vuelo de la urbana, en el brown, entendiendo que la agenda de eventos fueron muchas”, señaló al aire, y ubicó el operativo dentro de una secuencia más amplia de trabajo. En esa lectura, el tránsito no “reacciona” a un único día, sino que administra una seguidilla de movimientos que se superponen.
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Con ese marco, el control de alcoholemia aparece como otra línea que se intensifica cuando se combinan fiesta, fin de semana largo y retorno nocturno por la costanera. Fernández lo planteó de manera directa: “Vamos a realizar controles de alcolemia obviamente rutinariamente, extendiéndolos y haciendo algunos controles más extensivos”, con el foco puesto en desalentar la conducción bajo efectos del alcohol. En paralelo, mencionó colaboración policial en intervenciones vinculadas a alcoholemia durante el fin de semana.
Los resultados preliminares que describió fueron tranquilos en términos generales, aunque con retenciones preventivas ya activas. “En general, los controles estuvieron bastante tranquilos”, sostuvo, pero aclaró que existen vehículos retenidos por circular en estado de ebriedad y que el playón ya recibió varios ingresos. En ese punto, el mensaje se corre del ordenamiento urbano a la prevención concreta: los operativos no se limitan a ordenar estacionamiento, también buscan reducir riesgos en calles con alta circulación.
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En la entrevista, los conductores del programa sumaron un dato que completa la escena cotidiana del Brown: la notificación en el parabrisas no queda como papel simbólico, porque se apoya en la base de contactos que se toma al momento de habilitar el estacionamiento. Esa herramienta, en términos prácticos, evita grúas innecesarias y discusiones de último momento, y permite resolver con un llamado lo que antes derivaba en tensión entre quienes trabajan y quienes disfrutan la playa.
El operativo, tal como lo contó Fernández, muestra un criterio que mezcla flexibilidad y control: permitir estacionar cuando la costa explota de gente, pero sostener un límite claro para que el Brown vuelva a funcionar como corredor urbano. En una ciudad donde el verano junta playa, actividades y tránsito intenso, esa frontera entre disfrute y orden se vuelve parte de la gestión diaria. Y el “papelito en el parabrisas”, lejos de ser un detalle menor, termina siendo el disparador de un esquema más amplio de coordinación en la costanera.















