
La tecnología local utilizada en el operativo de búsqueda de Sofía Devries
Enfoques19/02/2026
REDACCIÓNLa tecnología de Mariscope, diseñada y fabricada en Puerto Madryn, se sumó al operativo por Sofía Devries y dejó al descubierto cómo trabaja un “dron submarino” en búsquedas reales.

En Puerto Madryn, el caso Sofía Devries volvió a poner la mirada pública sobre un operativo que combinó decisión judicial, coordinación de fuerzas y una herramienta que todavía resulta desconocida para gran parte de la comunidad. En las horas posteriores al hallazgo, el foco se corrió del hecho en sí y quedó instalado un interrogante más amplio: qué tecnología se usa cuando la búsqueda ocurre bajo el agua y el margen de error se achica con cada minuto.
Esa pregunta ordenó la entrevista realizada en #MODO17 por #LA17 a Cristian Haag, titular de Mariscope, la empresa que colaboró con Prefectura durante el procedimiento. Desde el inicio, se buscó sostener la charla, al explicar que no se trataba de quedarse en el morbo ni en el dato judicial, sino de mirar “la tecnología puesta al servicio de la comunidad”. Ese encuadre habilitó una explicación técnica, pero contada en lenguaje llano y con ejemplos concretos.


OTRAS NOTICIAS:
Haag describió el equipo como “un vehículo submarino” al que se le pueden incorporar accesorios según el tipo de trabajo, desde cámaras hasta instrumentos para medición y toma de muestras. Para que la imagen sea clara para el oyente, lo comparó con algo cotidiano: "es como un dron submarino", una definición que ordena de inmediato qué hace y cómo se desplaza en un entorno donde el ojo humano no llega.
El entrevistado señaló que los productos de Mariscope nacen completos dentro de la firma, sin tercerización del proceso central. Lo explicó de manera directa: "el diseño, el desarrollo y las fabricaciones propias", y sumó que la empresa también queda a cargo de su utilización en distintos escenarios, ya sea con equipos operados por ellos o por clientes que los adquieren.
OTRAS NOTICIAS:
En esa lista de usuarios, aparece un dato fuerte por su peso institucional y por la continuidad de la relación: Prefectura Naval Argentina cuenta con equipos Mariscope desde hace años. Haag precisó que la fuerza “tiene dos equipos” y que la vinculación comercial lleva “16 o 17 años”, un vínculo previo que en este tipo de situaciones acelera los tiempos porque ya existe un lenguaje compartido y experiencia de trabajo acumulada.
La entrevista también sirvió para ubicar a Mariscope dentro de la ciudad y para explicar por qué se instaló en Madryn. Haag contó que la empresa se radicó en Puerto Madryn en 2014 y que la decisión combinó factores humanos y técnicos, desde el gusto por el lugar hasta la cercanía con instituciones científicas. En su relato, Madryn aparece como base atlántica de una trayectoria que empezó antes y en otros países: "Yo ya tenía la empresa en Chile desde el año 2001. En Alemania la fundé en el año 94."
OTRAS NOTICIAS:
A partir de esa mirada, el entrevistado amplió el mapa y enlazó la charla con otro tema que suele quedar fuera del radar diario: la exploración del mar argentino. Haag afirmó: "el mar argentino está casi inexplorado", y lo conectó con la dimensión de la plataforma continental y con oportunidades de estudio, recursos renovables y no renovables. En esa parte, introdujo una referencia al cambio climático y lo describió sin rodeos, al sostener que “hay un cambio fuerte” que repercute a escala global, lo que convierte al mar en un campo donde todavía falta información.
Cuando el diálogo volvió al operativo reciente, Haag ubicó el trabajo como parte de una historia de intervenciones conjuntas. Enumeró búsquedas previas en las que participaron con Prefectura, como el Repunte, el Rigel y la extracción de “la tanita” en 2010, y remarcó que el objetivo de este tipo de tareas es acortar el tiempo y reducir el desgaste emocional que arrastra cada jornada de espera. En esa línea, explicitó el sentido humano detrás de la búsqueda: "aquí era encontrar el cuerpo lo antes posible para darle tranquilidad a la familia y y poder de alguna forma cerrar este ciclo doloroso."
OTRAS NOTICIAS:
Una de las claves técnicas que explicó se vincula con la información disponible al inicio de la búsqueda. Haag detalló que, cuando hay testigos, el trabajo cambia por completo porque se puede delimitar la “zona caliente” y evitar recorridos largos por sectores equivocados. En su explicación, el método se apoya en decisiones que se toman con datos del momento y con el análisis de contexto, y por eso destacó: "cuando hay testigos, uno puede limitar más la zona de búsqueda, concentrarse en esa zona y eso es lo que hicimos y por eso se pudo encontrar relativamente rápido el cuerpo."
El funcionamiento del robot, según lo describió, combina movilidad, sensores y registro constante. Mencionó motores, cámaras, compás y profundímetro, y subrayó que el piloto ve todo en vivo, mientras el sistema graba para posteriores análisis. Haag puso un detalle que ayuda a dimensionar la calidad de registro: "la cámara es en full HD en alta calidad, tiene iluminación", lo que permite construir patrones de búsqueda y también documentar lo realizado incluso cuando no se encuentra nada.
OTRAS NOTICIAS:
La conversación sumó además un punto que no formaba parte del conocimiento público previo y que el propio entrevistado dejó asentado en primera persona. Haag afirmó que en este caso Mariscope no cobró por el trabajo, y lo presentó como una decisión de pertenencia local y compromiso comunitario. Lo dijo así, sin vueltas: "Nosotros no se cobró el trabajo o la la cooperación fue totalmente voluntaria y gratuita." Luego explicó por qué: se sienten parte de la comunidad, bucean, conocen riesgos y se ponen a disposición cuando pueden ayudar.
Hacia el final, la entrevista dejó otra idea que amplía el alcance del tema y evita que quede reducido a un episodio puntual. Haag recordó búsquedas en Chile y en Argentina, y mencionó casos que se extendieron en el tiempo, como el de once niños desaparecidos en un lago a 200 metros de profundidad, además de trabajos en Bariloche. Ese repaso muestra que la robótica subacuática no es un recurso excepcional sino una herramienta de trabajo frecuente cuando el escenario se vuelve inaccesible para métodos tradicionales.
En Puerto Madryn, el operativo por Sofía Devries cerró una etapa del caso, pero la entrevista dejó expuesto un dato que suele pasar desapercibido: parte de esa tecnología no llega desde afuera, sino que se diseña, se fabrica y se opera desde la ciudad. Y en esa trama, el “dron submarino” no aparece como curiosidad técnica, sino como un recurso concreto que acorta tiempos, registra evidencia y se integra a búsquedas que, por su carga humana, exigen eficacia sin estridencias.

















