
La jefa del bloque libertario en el Senado anticipó que el Congreso le entregará a Milei “modernización laboral”, régimen penal juvenil y el acuerdo Mercosur-UE.

Con la reforma laboral recién aprobada en Diputados, Patricia Bullrich salió a instalar un nuevo horizonte político: el 1 de marzo, día de apertura de sesiones ordinarias, como un punto de llegada con leyes que el oficialismo busca mostrar como trofeos. La senadora y jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado eligió X para subir el volumen del discurso y presentar lo que viene como un giro profundo. Su mensaje apuntó menos a explicar artículos y más a dejar una señal de poder parlamentario.
Bullrich planteó que el Congreso se encamina a cerrar un paquete de tres normas que, según su lectura, tendrá impacto simbólico y práctico. En su publicación, afirmó: “Estamos cambiando la historia. Y vamos a fondo. Prepárense…”. Ese arranque funcionó como una convocatoria directa a seguidores y detractores, con un tono de campaña instalado en plena actividad legislativa.


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En esa misma línea, vinculó el 1 de marzo con la figura presidencial y con una idea de “Congreso reformista” que el oficialismo quiere apropiarse. “El 1 de marzo, en la apertura de sesiones del Presidente @JMilei, el Congreso más reformista de la historia le habrá dado 3 leyes importantísimas”, escribió. Allí enumeró los tres ejes: “la modernización laboral, el Régimen Penal Juvenil y el Acuerdo Mercosur-Unión Europea”.
El posteo no se limitó a anticipar agenda, también buscó construir una escena de coordinación interna. Bullrich atribuyó el avance a una dinámica de acuerdos y decisión entre legisladores de ambas cámaras. En su interpretación, la velocidad de los cambios se explica por una mayoría que, aun con negociación, sostiene el ritmo de reformas que empuja el Ejecutivo.
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En su mensaje, la senadora conectó esas reformas con una narrativa de salida de la “decadencia kirchnerista”, frase que usó para marcar el antagonismo central del oficialismo. También proyectó un horizonte de país asociado a inversión, trabajo, seguridad y justicia, en una secuencia de conceptos que suelen aparecer juntos en la comunicación libertaria. La construcción retórica deja claro que, para Bullrich, las leyes no son sólo normas: son herramientas para disputar sentido político.
La senadora también dejó una frase que funciona como advertencia de continuidad. “Imaginen lo que se viene este año”, sentenció, en una forma de anticipar nuevas iniciativas o una profundización del rumbo actual. La formulación, breve y abierta, apunta a sostener expectativa sin detallar próximos proyectos, una estrategia habitual cuando se quiere mantener iniciativa.
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Mientras tanto, en el plano inmediato, Bullrich quedaba este viernes en el centro de la escena del Senado. Según la fuente, será protagonista porque buscará dictaminar el proyecto de reforma laboral que obtuvo media sanción en Diputados la noche anterior. Ese dato conecta el posteo con el trabajo concreto: más allá del tono épico, el oficialismo necesita firmar dictamen y sostener números en la cámara alta.
El mensaje de Bullrich también expone una apuesta: que el 1 de marzo se convierta en un acto con respaldo legislativo visible y con la sensación de “tres entregas” al Presidente. Si ese objetivo se cumple o se traba, dependerá de la dinámica parlamentaria y de cuánto respaldo real logren sostener para cada proyecto. En particular, el Senado aparece como el terreno donde la política de acuerdos se vuelve decisiva.
Fuente: NA.








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